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Gran Chalet ‘El Pinarillo’ 3 (Hoyos y cuevas)

Gran Chalet ‘El Pinarillo’ 3 (Hoyos y cuevas).

Enlaces: Parte 1Parte 2.

Enredados con el chalet de nuestro pequeño pinar, no podemos olvidar su emplazamiento: la Cuesta de los Hoyos.

Camino, convertido en carretera por traza de Odriozola, que iba del Puente Sancti Spiritus a los altos del Puente de San Lázaro.

El nombre de ‘Hoyos’ proviene de las cuevas que hay en el lugar donde los judíos emplazaron su cementerio ya que algunas tumbas estaban al descubierto.

La cuesta de los Hoyos, desde el puente Sancti Spiritus al de San Lázaro.

Oquedades que, según crónicas, han tenido ‘inquilinos’ en distintas fechas. Con alto grado de seguridad se puede afirmar que es el lugar al que acudieron los judíos tras el decreto de expulsión de 1492, como indica el cronista Colmenares.

Cuevas del fonsario judío de ‘Los Hoyos’, Segovia.

Posteriormente, familias de indigentes, mendigos y pordioseros han sido sus moradores hasta bien entrado el siglo XX. Siglo en el que algunas de las más amplias fueron igualmente utilizadas para cultivo de champiñón.

Suponemos que al abrir la carretera quedaron a la vista más tumbas y los estudiosos entraron en acción. Nos referiremos a la monografía sobre el fonsario judío, firmada en 1886 por Joaquín María de Castellarnau junto a Jesús Grinda, publicada en el Boletín de la Real Academia de la Historia (En la revista ‘Universidad y Tierra’ en 1934):

[…] Se empezó a excavar en uno de los hoyos, situado frente a la puerta de San Jeroteo de la Catedral, a la derecha de la vereda que conduce desde el puente sobre el Clamores -el de la estrella- a la casilla del guarda… hay cuevas y sepulcros […].

El relato continúa interesándose por el uso y destino de las grutas. Según sus exploraciones las grutas parecen posteriores a los sepulcros. Lo que no se duda es:

[…] que la Cuesta de los Hoyos era el cementerio de los judíos […]. Los investigadores se preguntan: ¿A qué uso fueron destinadas? ¿A enterramientos o cámaras sepulcrales? No es creíble, porque en ella no han aparecido esqueletos completos, ni aun en los nichos de las paredes laterales […] ¿Fueron minas para la explotación de arenas o arcillas? Resueltamente no.

Croquis de cuevas y sepulturas del cementerio judío de Segovia.

No se llegó a los bancos de arcillas y arenas infrayacentes a las calizas cretáceas en esta región […] ni filón ni banco de sustancias minerales y además su entrada no se presta a fácil extracción de materiales […].

Su conclusión: los sitios donde se albergaron durante algún tiempo los judíos de la aljama segoviana, al ser expulsados el año 1492.

Estudios posteriores de Isabel Burdiel en 1962-4 y de Alonso Zamora, en 1975, con alumnos de Geografía e Historia de Segovia, en una zona ‘inviolada’, sacaron a la luz nuevos hallazgos.

Añadir a los datos aportados en el  artículo publicado hace unos años, y del que nos hacemos eco en esta entrada, el trabajo de la arqueóloga Isabel Marqués Martín, cuyo resumen se publicó en el nº 1/2014 de la revista ‘Segovia Histórica‘ del Museo de Segovia, titulado: ‘Necrópolis Judía Medieval de Segovia‘.

Importante estudio realizado entre los años 2009-2010 y que lleva a cabo una delimitación espacial del cementerio judío. Para el mismo, además del análisis exhaustivo de documentación escrita y gráfica, se utilizó la fotografía infrarroja; la proyección visual de superficie con método arqueológico y la proyección geofísica (con gradiómetro de protones y georadar). Trabajo que ha dado un importante empuje y mayor luz a la necrópolis judía segoviana.

Terminamos con los ‘hoyos’ y nos adentraremos en las cuevas. Aunque por ahora nos quedamos con el escritor José A. Abella y un fragmento de su relato ‘YUDA’:

Quedáronse las casas vazías e todos los onmes e mujeres de la alfama, con muy grande tristura, fuéronse reuniendo en el valle del río Clamor… E todos lloravan ante las tumbas de los suyos, e tantos fueron los llantos que todo el fonsario quedo regado desde modo, e oy quiero pensar que las yerbas e floreçillas quen el dicho campo an de creçer, avrán siempre de llevar en el su jugo un algo de sustançia de las muchas lágrimas vertidas.

La actividad de investigar las cuevas, en nuestra adolescencia,  duraba lo que tardaba algún acompañante en dar la espantada saliendo todos a trompicones al exterior.

Incursiones realizadas tras alguna correría por las cercanas huertas del Clamores o el Eresma. El membrillo era el principal producto de estas razias adolescentes.

Fuente del Pinarillo, Henri Boulage (dibujo).

Las cuevas que, como las de la necrópolis hebrea, han tenido sus moradores.

Y no precisamente champiñones, cultivo que en España a finales de la década de los veinte sólo se producía en nuestra capital (enlace entrada Champiñón segoviano), me refiero a:

[…] esas familias de humilde condición que no pueden permitirse pagar al casero […] y condenados a la vida troglodita, tratan de dotar a su pasajero albergue de las comodidades posibles […] instalan su modesto petate y preparan el condumio diario y hasta adornan los muros rocosos de su improvisada vivienda con algún cromo de asuntos bíblicos o históricos […].

Relatos de las primeras décadas del siglo XX en los que también encontramos noticias nada halagüeñas para las cavidades:

En sesión ordinaria del Ayuntamiento de 1913 el concejal señor Cáceres, refiriéndose a las cuevas del pinar propone:

[…] que se vea el medio de volar con dinamita u otro procedimiento, las cuevas del camino de circunvalación, para evitar que se albergue gente maleante. Se acuerda que pasé a la comisión para que se estudie el mejor procedimiento de destrucción.

Noticia que compensa un cronista cuando nos habla del lugar y de alguno de sus ‘inquilinos’:

[…] y como suele brotar la margarita en el fango, así hemos visto nosotros surgir, alguna vez, de esos miserables cubiles, la figura encantadora de algún niño lindamente rubio de rizada cabellera y ojos celestes […].

Esta nota nos traslada al siglo XIX y a la enternecedora historia, escrita por Silverio de Ochoa, fechada en 1894, que tiene como protagonista a Luteria, una joven que habitaba en las grutas de la Cuesta de los Hoyos.

Paso a nivel de ‘La Aparecida’; montaje.

Linda muchachita que tuvo un final trágico por alcanzar su mayor sueño: viajar en tren… La pobre infeliz trato, en su afán por partir, de subir en marcha, allá por el paso de ‘La Aparecida’ y terminó arrollada. Triste final para una triste vida.

Acompañamos esta reseña con una fotografía, tomada por E. M. Newman, para la colección de la The Hispanic Society of America, institución creada en 1904 por el magnate Archer Milton Huntington.
Editada en la serie ‘Hispanic Society of America Poscard Collection, 1921-1928’ (hacer clic en la zona interactiva).

Tarjeta postal ilustrada H-300 de la ‘The Hispanic Society of America’.

Dicha cartulina, H-300, tiene por título: ‘El alcázar visto desde la cueva de la montaña de enfrente’, la imagen está realizada desde una de las cuevas habitadas de la subida del puente de San Lázaro.

Cueva a la que hace referencia ‘Segovia, a la luz de un fósforo’, texto de 1869, del que resumimos un capítulo titulado, ‘La cueva de los pobres’; con él terminamos esta entrada dedicada al ‘Gran Chalet El Pinarillo’ y su entorno:

A la derecha de la Fuencisla se distinguen cuevas; por el ruido que de ellas sale, se deduce que deben estar habitadas […] cueva de ancha entrada y bastante baja; casi se toca con la cabeza el techo […].
Toda está llena de pobres; niños, mujeres, hombres, ancianos […] todos revueltos en confuso pelotón.

Portada del folleto ‘A la luz de un fósforo’, 1869.

Pero vamos por partes: á la derecha y en un rincón está una mujer con doce chiquillos, á los cuales está tomando cuentas de lo recogido en todo el día […] un pobre que está en otro extremo lo divisa, tira las muletas y echa á correr hacia la pobre, á pesar de que por el día tiene las piernas horrorosamente arqueadas […] se enzarzan y ella echa a correr […] tropieza en la joroba de trapo de otro tendido y da de hocicos en el cuadro de un pobre, que pidiendo para el Cristo de la Cruz, pide solamente para su panza.
El cristal se ha hecho pedazos […] despierta y agarra al otro por el cogote, exigiéndole el pago […] se serenan y el que rompió le da una botella de aguardiente que vacía en un momento, así consigue dejarle dormido y no paga el cristal […] entra un nuevo pobre en la cueva.
Da lástima, manco, con una pierna cortada, ciego y mudo; lleva una campanilla, la cual toca por las calles haciendo gestos y contracciones horrorosas. Al llegar a su puesto tira las muletas, saca por entre el forro del chaleco el brazo […] y estira la pierna quitándose un trapo negro de los ojos […] otros se untan hierba pordiosera, favorita de las monjas de las llagas, capaces de conmover a un santo de piedra […].

Continúa y 4.

Author: Juan Pedro Velasco Sayago

Blog de montañismo y excursionismo sobre el Guadarrama, a cargo de Juan Pedro Velasco Sayago. (Coordina el Blog 'Retrosegovia', publicando temas relacionados con la tarjeta postal ilustrada de Segovia).

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2 Comments

  1. Y dónde quedan, en tus magníficos artículos “les voyeurs” de la zona? Vamos, lo que vienen siendo los “espiaparejas” de lifetime… Doy nombres?
    De agentes de la funesta policía armada de alto rango, baja catadura y mucha caradura, a los “secretas” más púticos, o es públicos (?).
    De un Oliver Mellors con pinta de simio a beatos naftalínicos con tendencia al onanismo grupal; de algún prócer eclesiástico con urgencia en los bajos (fondos) a castrenses castrados, de puertas para adentro. De… Cabrían muchos “de y desde” en esta corta lista. Y lo sabes… (Iglesias dixit).
    El Pinarillo, durante muchos años fue el Perpiñan cutre y baboso (perdón por las connotaciones de la palabra) de la represión sexual de unos cuantos. Me atrevería a decir que de unos muchos.
    Eso sí, el Perpiñan sórdido y depravado de algunos “cinefalos” que preferían ahorrarse el viaje y la taquilla.
    Querido Pedro, además de los enterramientos, los judíos, los champiñones, los piñones, las procesionaria (maristas y del terreno) y alguna que otra seta, El Pinarillo no habría sido lo que fue sin la enumeración de las alimañas que lo poblaban versus lo siguen poblando.

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  2. Pues sí, ‘Crispinglande’, pero no es el motivo principal de esta entrada el tratar de la naturaleza animal y de las especies y especímenes animales que pueblan y han poblado el Pinarillo. Gracias por seguirnos y saludos 😉

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