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La historia del Juan Bravo, crónica sentimental de Segovia

Tendemos a pensar que la historia se gesta en foros políticos, en grandilocuentes instituciones… Y no. La historia real pasa ante nuestros ojos cada día. Asomarse a la magnífica exposición con que la Diputación de Segovia conmemora los cien años del teatro Juan Bravo es asomarse a la historia de Segovia.

La exposición se basa en documentos, coordinados por el colaborador de acueducto2.com, Juan Pedro Velasco, como fotos, programas de mano, carteles de las miles de funciones teatrales y sesiones de cine que a lo largo de un siglo se han representado o proyectado sobre el escenario del Juan Bravo. Algunos salen de las hemerotecas, de los archivos documentales, pero los más han sido facilitados por coleccionistas como Ignacio Davía. Salen de los trastos viejos que nadie quiere, de los contenedores de obras cuando se acometían reformas. También han colaborado Adelantado y Norte de Castilla, Fundación Rodera y Robles y los coleccionistas  Juan José Bueno, Juan Francisco Sáez y Mariano Mate, entre otros.

Pero volvamos a la historia del teatro, y en concreto a cuatro momentos que permiten emerger la Segovia coetáneas. 1917, hijo de acaudalados industriales, Alberto Villoslada, encarga al arquitecto municipal Francisco Javier Cabello diseñar un edificio monumental clásico, un teatro, que venga a cerrar la alineación de la plaza Mayor. Donde en tiempos hubo una manzana de casas y el llamado Mesón Grande, demolido en 1880, se creó la actual arcada, que durante estas décadas y como se ilustra en la imagen superior era una mera promesa. Nada se apoyaba en ellas. El tema era una de las asignaturas pendientes del urbanismo de la época, y es por eso que las obras se hicieron a toda velocidad aprovechando el boom económico que para España supuso la Primera Guerra Mundial. En noviembre de 1918 se levantaba el telón de un nuevo teatro que por votación popular llevaría el nombre del “comunero segoviano”. Para realzar este carácter segovianista la primera función fue La alcaldesa de Hontanares, que con motivo del centenario ha vuelto a representarse en 2018.

De Machado a Despelote 78

1931. El teatro deviene noticia nacional, pero esta vez sobre las tablas no hay actores sino la flor y nata de la intelectualidad española, Gregorio Marañón, Antonio Machado, Ortega y Gasset y Ramón Pérez de Ayala presentan en el Juan Bravo una nueva entidad, la Agrupación al Servicio de la República, un movimiento transversal que promueve el fin de la monarquía y el inicio de un proyecto reformista y modernizador de España. Faltaban aún dos meses para que unas elecciones municipales consagrasen la hegemonía de los partidos republicanos y la agrupación surgía como un respetadísimo lobby encaminado a camibar la bicolor por la tricolor, como efectivamente pasó dos meses después. Dos meses antes, el 14 de febrero, la incertidumbre lo teñía todo, e incluso el acto estuvo a un tris de suspenderse, prohibido por la autoridad gubernativa, según explica el periodista Carlos Álvaro, responsable de los textos de la muestra.

Pasan los años. El teatro es cada vez menos teatro y ante todo un cine que compite exitosamente con el Cervantes por proyectar las grandes producciones americanas y españolas. En el Juan Bravo se estrenó, por ejemplo, La caída del imperio romano, uno de los peplums filmados en España y también en Segovia por las productoras americanas. Programas de doble sesión a menos de una peseta con acomodadores, taquilleros, proyeccionistas y también vendedores de golosinas que provistos de un cajón distribuían los “combos” de chucherías, helados, dulces por el patio de butacas. 1964 el cine dentro del cine. Ese año se estrena Bello Recuerdo, con Joselito y Libertad Lamarque. La escena en la que el niño prodigio -huérfano una vez más- descubre su verdadera vocación escuchando a una coplista cantando en un tablado está íntegramente rodada en el Juan Bravo, y naturalmente, los espectadores son segovianos contratados para hacer cobrando lo que habitualmente hacían pagando: ver y disfrutar.

1978. La “supervedete sudamericana” Sussy Marco y el actor cómico Perecito (famoso por encarnar a un bombero alocado y pícaro, dado a mentar su “oficio con la manguera”) son las cabezas de cartel del “espectáculo” Despelote 78. Un show de varietes subido de tono. Sea que se escapase una teta o se viera un integral, el caso es que los empresarios de Despelote 78 terminaron compareciendo ante el juez de primera instancia, que una cosa es la libertad y otra el libertinaje. No consta que pasara de ahí. Los tiempos cambiaban a velocidad de crucero. Las modas también, y de un año para otro, en 1985, el cine dejó de ser negocio suplantado por el vídeo y las pequeñas salas, de menores costes de mantenimiento. La familia Villoslada echó el cierre y Segovia se quedaba sin teatro. Dos años después la Diputación de Segovia iniciaba el rescate del arte de Talia en la ciudad, con una primera reforma, de las tres que ha visto el equipamiento cultural por excelencia de la provinica de Segovia, el Teatro Juan Bravo. Un viejete de cien años cargado de salud y listo para afrontar los próximos cien.

Una gran exposición, crónica sentimental de la ciudad, abierta hasta febrero de 2019, se puede visitar de miércoles a viernes de 11:00 a 14:00 horas y de 19:00 a 21:00, y sábados y domingos de 11:00 a 14:00 y de 18:00 a 21:00 horas (siempre que no coincida con representación), más allá de febrero se sugiere dejar buena parte del material. Vale la pena.

Fotos. Vista de la plaza anterior a la construcción del teatro. Rincón de la muestra que recuerda los días de cine del Juan Bravo. Programa de Despelote 78 y citación judicial para esclarecer los hechos acaecidos durante la representación. Francisco Vázquez y Sara Dueñas, actuales reponsables del equipamiento.

 

 

 

Author: Cultura

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6 Comentario

  1. lo van a conseguir, seguro que al próximo año les suben la subvención, año electoral, más fotitos , más loas , mas susurros. Vendo humo a precio de muchos votos para seguir con el mangoneo.

    Yo que vds, en vez de acueducto2, me cambiaría de nombre dipu2.

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    • Norte de Castilla y Adelantado de Segovia, también dan la noticia. Refleja la exposición Radio Segovia-SER junto a las demás cadenas y medios digitales segovianos. Están todos vendidos señor Calimocho II.
      Teníamos poco con un Calimocho que aparece su reflejo: “…seguimiento ciego al interés de parte y el odio y resentimiento viscerales rezuman por doquier. No hay conversación pública, hay intercambio de insultos… Y a más sangre, más aplausos. ¡Pobre democracia!”. Interesante opinión del catedrático Vallespín.

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  2. Es triste ignorar la vida musical desarrollada en el Juan Bravo. La FilRmonica, el Julian Gayarre, Los violines de Hernandez Asiain,.La Guitarra de Andrés Segovia, el piano de Antonio Baciero, la intervención de Mariaño Quintanilla y…….

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  3. José Luis Salcedo Luengo:

    Amigo Juan Pedro, quieo poner de elieve algunos deslices de lo que dices:

    1º) No fue Alberto Villoslada el emprendedor, sino su padre que se llamaba don Timoteo Villoslada, aunque dada la provecta edad de éste las obras y gestiones las llevó su hijo Alberto. Las crónicas dicen que el día de la inauguración estaba presente un viejecito muy emocionado que era don Timoteo, porque había visto realizado su sueño.
    2º) No fue la familia Villoslada la que se desizo del teatro por venta y la que echó el cierre definitivo, ya que ya por los años 30 lo adquirió por compra don Aurelio García, que lo mantuvo a trancas y barrancas hasta su cierre y venta al Ayuntamiento de Segovia.
    3º) Como bien dice mi buen amigo Antonio Horcajo Matesanz, has omitido muchos nombres, ya que yo como artista aficionado actué infinaidad de veces con el Cuadro Lírico Julián Gayarre, del que a la sazón fui secretario y presidente durante 60 años, representando variedad de zarzuelas, la que más
    La del Soto del Parral de ambiente Segoviano, obra muy superior a La Alcaldesa de Hontanares de su extreno..

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  4. Amigo Juan Pedro: He enviado un jugoso comentario. Espero que lo publiques, saludos de José Luis Salcedo.

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    • don José Luis, primero disculpas por no haber visto antes el comentario. Yo no he escrito esta crónica. Siempre firmo mis entradas (que son el Blog ‘Por la Sierra’ y las pueda incluir en el de ‘Retrosegovia’ que aparezco como coordinador).
      Los textos de la exposición, si se refiere a ellos, tampoco son míos.

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