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Exaltación segoviana

Reconozcamos que el término provincia no ha estado especialmente bien tratado por la España del 78, tan autonómica y moderna. De provincia a provinciano, tirando a paleto, cutre, deep Spain. Y a pesar de… el sentimiento existe, y hermana. “Soy segoviano”, “Hecho en Segovia”, da un sustrato común no solo a los 150.000 que quedamos sino a tropocientos mil más que hunden sus raíces en Riaza, Santa María, Cuéllar o Palazuelos. Un sustrato del que sentirse orgulloso.

Pues Segovia tiene de qué enorgullecerse. Sin caer en el chauvinismo; de los pinchos gratis al Acueducto, del Cantimpalos a las murallas de Cuéllar, del Guadarrama a Agapito Marazuela, aquí hay cosas grandes. Cosas que marcan y hermanan. Eso sin caer en el chauvinismo, que si nos ponemos…

Hermana el Nuevo Mester de Juglaría, con sus jotas castellanas, justo merecedor de la Medalla de Oro de la Provincia. Llanos, Fernando, Franciso, Luis, Rafael… Hermanan las gestas de Perico. Y la voz de Alfredo Matesanz, tantos años dando el “buenos días” desde las ondas y recordando a continuación el parte de bajas: “ha descansado en la paz del Señor a las 97 años de edad…” O esos alcaldes memorables, lo mismo apartadores de nieves que ingenieros de carreteras, como Ricardo Díez, el de Castillejo de Mesleón, 55 años trabajando por la cara (y lo que queda, ¿pues quién sera el guapo que se le oponga a la reelección?). Los tres justísimos hijos predilectos, y así reconocidos por la Diputación de Segovia.

Que ayer celebró los agasajos por todo lo alto, en el Juan Bravo. Con ceremonia que empezó con paseíllo de los honrados desde la Diputación a la Plaza Mayor, donde aguardaban los chicos de la Octava de Fuentepelayo. Paloteo de honor y arco con pilar humano para dar acceso a la comitiva al centenario teatro. Espectacular.

Se mascaba la Entradilla. No podía faltar. Así que se abre el telón y un sobrio foco irradia sobre un sobrio dulzainero, Joaquín González Herrero,  hoy fiscal y que fuera (¡nada menos!) que tamborilero de Agapito, resoplando con brío los primeros compases, para verse reforzado, embocando el pasillo, por una decena añadida de músicos de la Escuela de Dulzaina. Pelos como escarpias.

Lo siguiente fue la entrada del pleno corporativo, acomodado en el proscenio frente por frente con los galardonados. Con simpático gesto de Ricardo Díez, saludando a sus compañeros alcaldes y preguntando ¿dónde me pongo? A partir de allí empezó el acto, con vídeos loando a los respectivos homenajeados y palabras de agradecimiento de los mismos, salvo Pedro Delgado, a la sazón en Japón, que compareció por plasma.

Es el prólogo del Día de la Provincia. Tradición que ha recuperado tras 50 años Francisco Vázquez. En los 50 y 60 era el no va más. Cuéllar, Sepúlveda, Coca… Allá donde se celebró queda constancia en la memoria de los viejos. Próceres de la capital llegando en cochazos, batallones enteros de la Sección Femenina, toros, comilonas y jolgorio… Era la gran fiesta mayor provincial.

Recuperarla es una apuesta arriesgada. Demasiado contexto del régimen y los dieciochos de julios. Pero volvamos a donde se empezó, ¿hay o no hay cosas que hermanan? ¿Si fuéramos riojanos o mallorquines nos haríamos la misma pregunta? En tiempos de turistas chinos y fábricas belgas (¡y que no falten!), ¿cabe el menor atisbo de vergüenza en celebrar la segovianidad (sea lo que sea) segovianamente? No parece, la verdad. Son otros tiempos, como quiso simbolizar Vázquez cediendo al jefe de la oposición, Alberto Serna, la vicepresidencia protocolaria del acto. Habrá quien piense de otro modo, evidentemente, como Clara Luquero, principal ausente ayer (pero que cuando interesa no para mientes en ir a fuencislear toda devoción o a agasajar aguederas). Si estaban de Silvia Clemente a abajo. Por lo demás la cosa continúa el fin de semana en Cuéllar.

Fotos. Los danzantes de la Octava de Fuentepelayo agasajando a la comitiva. La Escuela de Dulzaina dándole a la Entradilla a reventar. Ricardo Díez saluda al pleno dela corporación. Foto de familia de los galardonados. Vista de la platea.

Autor: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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7 Comentarios

  1. Le ha faltado a usted, sobre doña Clara, ‘o para ponerse de rodillas ante la estatua de San Roque’ 😉 Ya te digo…

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  2. Hace 60 ó 70 sería el “no va más”, pero hoy en día, cortar el tráfico desde la Plaza de Conde Cheste hasta la plaza Mayor un viernes por la tarde, para pegarse un paseíllo al son de la dulzaina, además de una catetada, es una falta de respeto hacia los vecinos de la zona que empezamos a estar algo más que hartos.

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  3. No se si han pensado, los próceres de la Diputación, que ahora no hay NODO y para estas cosas de la exaltación del espíritu…..

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  4. Estos del pp , están.están tan noqueados que tienen que montar algún aquelarre para, animarse . Calipocho rellena los vasos para brindar por los nuevos tiempos y dejemos a estos personajes tristes , grises y rancios

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    • Pues que quieres que te diga, amigo Rufi. A mi tampoco me entusiasman estas cosas, pero lo tengo muy fácil. No voy a verlo, y punto. Pero lo respeto. Ya sabes que el “ego” de los políticos es insaciable. Y si ellos se piensan que la “gente” valora esas tonterías, es por que lo tienen bien estudiado y efectivamente la “gente” somos tan tontos que lo valoramos. Pero eso es otra cuestión.
      Ya se sabe, que a vosotros, los personajes podemitas, alegres, amarillos y sabrosos, os gustan más los espectáculos cutres de raperos y de hip-hop, donde se insulta a “todo Dios”, y se incita a matar miembros de los Cuerpos de Seguridad del Estado. Todo ello “regado” con un buen “botellón”, y “aromatizado” por el “perfume” de unos buenos “cigarritos de la risa”.

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  5. Fue un acto político, aunque los protagonista lo merecen, esto y más son ejemplo de trabajo y entrega.
    Mejor que los macarras en Cataluña zarandeando a personas normales.
    Hasta cuando vamos a AGUANTAR?
    Donde estaba la Guardia Civil, AH! No los llaman para que no haya enfrentamientos.
    Pues la gente normal, tipo segoviano queremos acabar con estas macarradas y poder, como en Segovia hacer un acto normal con personas normales y, si no me gusta , no voy, pero no voy a molestar.

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