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Eutanasia; tres ideas sobre el derecho humano

Reconozco que me ponen muy nerviosa aquellas personas que van en primera fila del autobús y de repente, sin consultar, echan su asiento para atrás, para ir lo más cómodos posibles, sin importar si molestan o no, total mientras ellos vayan cómodos. ¿Y que tiene que ver esto con política? Pues muy sencillo, en cierta manera me recuerda a la actitud que ha mantenido el Partido Popular con la eutanasia, y en concreto Beatriz Escudero y Jesús Postigo cuando lo expresaron a través de un artículo de opinión. Y es que ellos son esas personas que van en primera fila del autobús, echan para atrás su asiento y les da igual quien esté detrás.

En el artículo referido del diputado y diputada del PP se pueden leer frases lapidarias como “no es un derecho individual subjetivo de las personas”, o “tampoco de las que sufren una enfermedad grave e incurable, con un pronóstico de vida limitado y sufrimientos físicos o psíquicos” y por último que “no es una demanda”. Y tres han sido las reflexiones que me han surgido.

La primera, en relación al derecho individual. Es paradójico que sea el Partido Popular quien haga esta declaración, teniendo en cuenta que, supuestamente, él ha sido defensor de las libertades individuales, frente a aquellos que quieren imponer un “modelo propio de valores y de libertad”. Defienden la libre iniciativa de la ciudadanía, la libertad de mercados en pro de un capitalismo salvaje que dirige a la más absoluta precariedad y deslocalización de empresas donde la mano de obra es más barata. Pero cuando hablamos de eutanasia este derecho al que apela el PP se desvanece. Habla de que no se trata de un derecho subjetivo, es decir que no es un derecho inherente de la persona por el hecho de ser persona, y si la capacidad de decisión no depende de la persona ¿entonces de quién depende? Porque hacer tal afirmación nos lleva de manera irremediable a pensar que entonces, la capacidad de decisión está vinculad a un debate ético, donde este derecho le corresponde a “otra persona”, no sabemos si a un “ser superior” o a un estado que quiere regular la vida de la ciudadanía en función de unos valores morales y éticos, que son los que ellos deciden cuales son. Es decir, si el Partido Popular, supuestamente defiende las libertades sin que nadie pueda imponer un modelo propio de valores y de libertad ¿por qué quieren imponer el suyo propio?

Y esto nos lleva a la segunda reflexión, la que hace referencia al “sufrimiento psíquico y físico”, la doble moral personificada por la diputada y el diputado. En la misma sesión donde presionaron el botón a favor de rechazar la proposición de ley sobre regulación de la eutanasia, presionó el botón a favor de seguir vendiendo armas de guerra a Arabia Saudí, sabiendo que ese país, acababa de crear un conflicto internacional con el asesinato del periodista Khashoggi, o que las armas sirven para provocar dolor psíquico y físico de manera arbitraria a niños, niñas, mujeres y hombres en una guerra incomprensible. ¿Acaso esas vidas valen menos que las nuestras? (Aunque esto también sirve de ejemplo de incongruencia en el PSOE). Pero incluso no saliendo de nuestras fronteras, la banalidad con la que se trata el dolor físico y psíquico de las personas que necesitan este derecho, es digno de reprobación. Y lo es, porque se habla con mucho populismo (luego dicen) sobre la eutanasia, como si de repente, legalizar un derecho para muchas personas en nuestro país, llevara directamente a un país caótico, donde vamos a practicar la eutanasia sin parar, como si no se fuera a llevar un control riguroso, o como si fuera a ser muy fácil, acogerse a la eutanasia. El mismo argumento que defendió la diputada para oponerse a un aborto libre y gratuito, y que los datos han demostrado que no es verdad. Hay miles de historias que intentan mostrar y trasladar ese dolor físico y psíquico: Mar Adentro, Million Dollar Baby o Yo antes de tí, son solo una pequeña muestra de ejemplos que han tratado un tema tabú, y que han puesto sobre la mesa la eutanasia, pero que los miembros del PP no han visto porque iban dormidos muy cómodos en la primera fila del autobús.

Y aquí la tercera reflexión, poner sobre la mesa el tema. Y es que por mucho que se diga que no es una demanda, lo es. Otra cosa muy diferente, es que las diferentes convicciones morales, principalmente religiosas, hayan hecho que la eutanasia sea un tema tabú para el Estado, un tema que no puede existir en la sociedad. Pero hacer esa afirmación rebaja considerablemente su papel como representantes públicos y lo hace, porque considerar que la eutanasia no es demanda, es considerar que es una cosa que “no da votos”, o que sí lo hace en función del posicionamiento que se haga, y por lo tanto rebaja su papel de representante porque lo que hay que hacer es buscar soluciones a problemas, independientemente si da votos o no.  Y en cierta manera es irónico, porque si nos ponemos a valorar en función de “demandas sociales” la independencia de Cataluña es el cuarto problema que tiene España, por detrás del paro, la corrupción y los problemas de índole económicos, y no vemos al PP muy preocupados por estos tres primeros, y si por el cuarto, cuando no es una demanda social. Tampoco vemos mucha preocupación por las “demandas sociales”, que por ejemplo salieron el sábado a la calle en Madrid: feminismo, pensiones, sanidad pública, educación pública, Correos, taxi, ecologistas, agua pública, Salud Mental, etc… ¿O acaso esto tampoco son demandas sociales a las que haya que hacer frente? Pero además, habría que añadir, que los diputados y diputadas del Partido Popular, poco miran detrás del autobús desde su primera fila, porque según diferentes encuestas cada vez es mayor el apoyo por parte de la sociedad a despenalizar la eutanasia.

Faltaríamos a la verdad, si no dijéramos que la diputada y el diputado utilizan otros argumentos para posicionarse en contra, como por ejemplo los del Consejo General de Colegios de Médicos en contra de la eutanasia, pero también en contra de la interrupción voluntaria del embarazo en su momento, o también apela a la Organización Médica Mundial. Pero quizá olvida el diputado y la diputada a la Federación de Asociaciones Científico Médicas Españolas, que no se ha posicionado en contra junto como muchos otros profesionales. Y olvida también que todos coinciden,en que este es un debate más moral y político que médico.

En definitiva, lo que queda claro, es que en este debate, tiene que quedar fuera toda cuestión de moralidad, porque la moralidad, no puede guiar nuestro derechos civiles y sociales. El PP ha aprovechado para hacer política desde la solución moral a problemas sociales desde su primera fila del autobús y sin mirar atrás.

Author: Natalia Del Barrio

Natalia del Barrio. Licenciada en Ciencias de la Información. Procuradora de Podemos por Segovia en las Cortes de Castilla y León.

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1 Comentario

  1. La culpa de todo es de los dueños de los autobuses, que ponen los asientos de la “primera fila” y la segunda muy juntos, a mala leche. No hay derecho.
    Y todo por “la libertad de mercados en pro de un capitalismo salvaje”. ¿Que más le da al dueño del autobús, poner los asientos separados metro y medio, para que los podemitas de la segunda fila vayan cómodos, y puedan tocar la flauta con seguridad? Pues no. Los ponen bien juntitos para meter más “gente” y sacar más beneficios salvajes.
    Pero, ese derecho a tener más espacio entre filas de autobús, ¿se trata de un derecho subjetivo?, es decir que no es un derecho inherente de la persona por el hecho de ser persona. No sé si me entiende, Doña Natalia.
    Pero, y si la capacidad de decisión, de sentarse en la primera o segunda fila del autobús no depende de la persona ¿entonces de quién depende? Porque hacer tal afirmación nos lleva de manera irremediable a pensar que entonces, la capacidad de decisión está vinculada a un debate ético, donde este derecho le corresponde a “otra persona”, (la que te reserva el billete en la segunda fila), o no sabemos si a un “ser superior” (el dueño del autobús). En esas estamos.

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