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Esta música me suena

Lo del Nuevo Mester de Juglaría hace tiempo que alcanzó niveles estratosféricos, esos en los que se mueve la banda que donde va, claro, llena hasta los topes. Pasó en el teatro Juan Bravo durante los dos conciertos de celebración de su medio centenar de vida, aunque claro, el local “solo” tiene 500 plazas y además, ver al Mester sentado se me hace un poco raro, que yo soy de mucho bailar (y para hacerlo me quito la capa).

Público en uno de los conciertos del Nuevo Mester de Juglaría en el teatro Juan Bravo.

No sé qué pasa pero veo al personal muy expresivo con su segovianismo. Están los que lo escenifican convirtiendo en un demonio –que bien traído ¿Se ha acabado ya la paranoia por la estatuilla de marras?– al que toca, siquiera con la mirada, al Acueducto, que el otro día me encontré a un segoviano de a pie a voces con un turista de a pie porque este apoyaba una mano en un sillar para hacerse una foto… No, si acabaremos electrificando el perímetro de La Puente y todos con los pelos de punta. Por cierto, lo de la Ordenanza de protección va bien ¿No?

Un punto de trabajo en San Agustín.

Lo digo porque en el Ayuntamiento parecen precipitarse las cosas y de repente hay obras en cada esquina y mire que la concejala Paloma Maroto se ha pasado la vida diciendo que eso de trabajar en los meses de lluvia y frío no puede ser. Claro, que este año el tiempo apremia y la ciudad debe estar bella para el mes de mayo, cuando salen las flores… y las urnas. En el paquete de obras sorprendentes, las que se realizan en San Agustín –allí se anuncia que la obra “gorda” se hará más adelante, levantando lo que se está arreglando ahora– o las que se han decidido para la Casa de la Lectura –ya sabe, la de “lavar la cara con una manita de pintura y 25.000 euros que ya se han multiplicado por once o doce– cerrada en plena época escolar para abrir en Navidad para reparar lo de la accesibilidad que alguien se olvidó de resolver con las primeras obras. Vamos bien.

Alfonso Fernández Mañueco.

Hombre, si es por tonadillas conocidas, la que silba el presidente del PP regional, Alfonso Fernández Mañueco, prometiendo la llegada de la Radioterapia es más conocida que el Tamborilero del gran Raphael aunque de tanto interpretarla uno corre el riesgo de que el personal se canse de tanto “Rompompompón, Rompompompón, Pon, Pon”. La volvió a tocar en el centro de la Fundación Personas, donde estuvo esta semana de visita espontánea. Por cierto, que en Salamanca el personal anda mosca porque su alcalde hace demasiadas visitas a la comunidad que aspira gobernar y pasa poco tiempo en la Alcaldía, que lo he leído por ahí.

¡Anda! Parecido a lo que le pasa al alcalde de Aguilafuente, Jesús Ballesteros, al que le ha leído la cartilla el Procurador del Común porque no cumple sus tres horas de trabajo diario en el Ayuntamiento por las que cobra 7.000 euros anuales. Dice el hombre que ya atiende a los vecinos por la calle y con eso es suficiente…

Más obras. Las del Cat que parece que y adquieren sentido después de que se sepa que Indra quiere instalar allí un centro logístico de una de sus filiales, Minsait, que chico, suena muy bien como contenido del edificio aunque el personal, de momento, se preocupa por el precio del alquiler y si se ajardinará el entorno del edificio. Aquí somos así. A ver si es verdad que eso trae población nueva que meta aire fresco a nuestro segovianismo, que nos vendrá bien, ya verá.

Presentación de una experiencia 5G.

Es cierto que lo de las nuevas tecnologías aún se nos atraviesa un poco, que tenía que ver la cara de la alcaldesa (no me resisto a enseñársela), Clara Luquero, tras 31 minutos de explicaciones técnicas sobre las bondades del 5G que soltaron los representantes de Telefónica y Nokia mientras presentaban un nuevo ejemplo práctico de las bondades de la transmisión de datos a alta velocidad y desvelaban sin pudor que todas las demostraciones anteriores no eran en 5G porque esa mañana se inauguraba el primer repetidor con esa tecnología. Eso sí, había gafas de esas de realidad virtual, que siempre entretienen mucho. Apasionante esto de ser ciudad tecnológica, oiga.

Hay también obras que son de la iniciativa privada. Fíjese en ese colegio que se van a hacer las Concepcionistas al precio de 10 millones de euros, que como bien se ha apuntado por ahí es un precio mayor de lo que cuesta, por ejemplo, la segunda fase del Campus María Zambrano. No, no me lo pregunte que desde la comunidad no han explicado si hay plan de financiación o se paga a tocateja con lo ahorrado que está metido bajo una baldosa del palacio del Conde Cheste que vaciarán dentro de dos años.

 

José Luis Noriega.

Más austeros son los Hermanos de la Cruz Blanca, una comunidad de tres frailes que esta semana también se ha llevado el alegrón del año “recuperando” a uno de sus inquilinos de la Casa Familiar, José Luis Noriega, encontrado después de cinco meses muy cerca del estadio Metropolitano, sede del Atlético de Madrid. Mire que si estos pillaran 10 millones de euros para su “obra social”…

¡Anda! Me he acordado ahora de otra residencia, la de Juan Pablo II, donde los jóvenes residentes protagonizan constantes conflictos, entre ellos, y con los trabajadores sociales, tanto que no sería descabellado que alguien propusiera la presencia de una patrulla policial permanente en las inmediaciones, que los polis están allí demasiado a menudo. Hombre, como están en la carretera de Riaza molestan poco…

Metidos en esta faena de pocas explicaciones de la actividad policial caben en esta sección los simulacros de práctica que hace la Guardia Civil, como el ocurrido esta semana en el supermercado Lupa, junto a la carretera de la Granja del que se ha negado cualquier explicación pública. Hombre, lo mismo es que han previsto que venga la delegada del Gobierno a explicarlo en rueda de prensa como hizo esta semana,  varios días después de la detención de una banda de ladrones en viviendas en medio de Ezequiel González con gran alboroto público. Bueno, si es por hacer el concierto al gusto de los músicos, tendremos paciencia.

Le toca a la Policía Local, que también hemos sabido esta semana que poner finos a dos guardias porque te van a multar por no llevar al día la ITV del coche no sale demasiado caro, que lo arreglas con seis meses de condena y 1.200 euros de indemnización. Pues no hago más comentarios y me apunto a unas clases de judo por si acaso no encuentro aparcamiento y tengo que dejar el coche en doble fila.

Hasta aquí mi son. Me voy con la música a otra parte.

Author: Justo Verdugo

Justo Verdugo, segoviano de cierta edad es un observador de su entorno y un ávido consumidor de las noticias que se publican en cualquier soporte y lugar. Con periodicidad semanal, el autor resume sus conclusiones en esta sección, en la que todos los ciudadanos están invitados a opinar a través de sus comentarios.

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1 Comentario

  1. Me parece que se te ha olvidado en este insufrible refrito la noticia del “silencio de los corderos”. Que va a traer cola…

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