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El PSOE cuadra las cuentas sobre el lomo de Ciudadanos

La presencia de público en las gradas hacía sospechar que la sesión plenaria, este 23 de febrero, en la que se aprobaron los presupuestos municipales de 2018 era, como dijo la alcaldesa en su discurso de presentación, “el debate más importante del año”. Una mirada más profunda desvelaba que el inusual grupo de cinco jóvenes estaba allí obligado por un trabajo de sus clases de 2º de Derecho y que el otro grupo no habitual —eran dos en realidad, la cúpula de Ciudadanos en Segovia— era el de los compañeros de partido de María José García para apoyar a la portavoz en una jornada en la que defendía un acuerdo que consideran un nuevo logro para la formación, esencialmente por la visibilidad pública que proporciona el acercamiento al Gobierno y sus actuaciones.

García se convirtió en el blanco preferido de la oposición a cuenta del acuerdo firmado con el PSOE al que fue fácil para los portavoces sacarle punta por contener proyectos sin partidas definidas y otros pendientes de los remanentes, actuaciones ajenas a la administración local y otras plurianuales, la inclusión de mociones aprobadas por el pleno y el apoyo al edificio del Cat con una partida “mediomillonaria” para obras que la oposición no tiene nada claro que haya que gastar ahí este año.

En un momento del debate, García se lío la manta a la cabeza sobre las posibilidades del edificio que elevó a la categoría de referente del futuro modernista y tecnológico de la ciudad, tan deslumbrante que acabó imaginando el inmueble repleto de empresas y el desarrollo de todos los terrenos del Cat en una explosión de actividad digital puntera. Por un momento parecía recordar el proyecto primitivo de Arahuetes, aquel de los doce edificios (como el que hay a medio construir o mejores), el ágora central y personajes de esos que cogen un ordenador y crean formas de riqueza del siglo XXI.

Lo cierto es que García pagó los platos rotos del acuerdo llevándose los mayores revolcones propinados por la oposición, especialmente PP y Centrados en Segovia, a los que les costó poco encontrar puntos de incoherencia en el discurso de la líder de la formación liberal a la que acusaron de buscar protagonismo a cualquier precio, en este caso echándose en brazos de los socialistas para firmar un acuerdo en el que, la advirtieron, “la han vuelto a engañar”.

No me haga profundizar en los discursos y su calidad que son del estilo “esto lo dije yo antes que tu”; “yo trabajo por la ciudadanía y tu no”; o “la participación ciudadana la inventé yo” aunque lo cierto es que de esto último no hay ni rastro en las cuentas de este año.

Si hay que hacer valoración de los combates, la portavoz del PP, Raquel Fernández, pareció bien colocada en un discurso coherente —“los del PP se están poniendo las pilas” me dijo un espectador habitual, no sé si tratándome de convencer— el de Centrados, Cosme Aranguren, algo plano en el planteamiento de asuntos técnicos, —aunque su compañera, Esther Bermejo, había atravesado la diana poco antes cuestionando la RPT municipal y los puestos de libre designación con la inoportuna liberación de García de fondo— y acertado en su análisis punteado de las incoherencias del listado del pacto y a la de Ciudadanos, con veinte frentes abiertos, en su línea de “zascas” defensivos agarrados al vuelo y desmontados en su mayoría en el siguiente turno de palabra del destinatario.

Publicación en el muro de Facebook de Reguera alusiva a la aprobación de  los presupuestos.

El otro frente apuntaba al portavoz socialista, Alfonso Reguera, que tuvo momentos de gloria como el de afirmar contundentemente que no va al Ayuntamiento a hacer política respondido inmediatamente por el de IU, Ángel Galindo, al que si algo le mueve son precisamente sus convicciones en las que apoyó su rechazo a las cuentas mientras aguantaba estoicamente las acusaciones, entre otras de “mentiroso” lanzadas por el discurso agresivo y áspero —como es habitual— del socialista. Luego la discusión derivó en Galindo echando en cara que los socialistas pacten con una fuerza que se proclama de derechas y liberal o la coincidencia habitual de criterios en las votaciones de PP, Centrados y la propia IU que denunciaba el del equipo de Gobierno.

El socialista pasó, no obstante, una sesión bastante cómoda mientras contemplaba como era a su “socia” la que se veía obligada a defender el acuerdo y en llevarse los palos, una sensación que el socialista también quiso reflejar en su cuenta de Facebook creando mientras se debatían las mociones un meme para reflejar su estado de ánimo.

El presupuesto municipal de 2018 asciende finalmente a 63.474.719 euros. Según sus promotores, se trata de unas cuentas que marcan un punto de inflexión abriendo un nuevo ciclo para el futuro de la ciudad basado en “la innovación tecnológica la residencialidad y el empleo”.

Author: Redacción

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1 Comentario

  1. (Y no se olviden de las remuneraciones de los liberados). Gracias Forges 😉

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