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El camino al ‘punto muerto’ del Centro Ecuestre de Segovia

Cuando se abrió el Centro Ecuestre de Segovia, allá por 2008, y tras varios millones de inversión, yo, como tantos otros segovianos –como la alcaldesa Luquero sin ir más lejos– pensé que era un capricho de la entonces consejera. No sé nada de hípica, me sonaba a afición elitista, y como muchos pensé que, bueno, que seguro habría mejores sitios donde invertir nuestros impuestos.

Según datos del MAGRANA de 2015, al sector equino se dedican en España casi 190.000 explotaciones, 18.000 en Castilla y León. La producción cárnica supone un 16%, el resto está relacionado con la actividad hípica. En 2015 el ministerio tenía censados en España 636.100 caballos, lo que quiere decir que, en realidad, cada explotación tiene una media de 3 caballos. No tengo claro el impacto de estos números, en cualquier caso, indican a las claras que lo que mueve el sector no es en modo alguno desdeñable.

centroecuestrePara sorpresa general, el Centro Ecuestre se consolidó y de la mano de la Federación Hípica de Castilla y  León Segovia vio multiplicados los eventos. Los entendidos en la materia explicaban que funcionaba muy bien. Que atraía miles de visitantes a Segovia. Esto me lo confirmaban las hosteleros; más allá de un par de campeonatos masivos, hablaban de un continuo goteo. La consejería de Agricultura, propietaria de las instalaciones, en su día, sustanció en 3 millones de euros año el impacto económico del CE en Segovia. Dato que, aunque conviene poner en solfa (no me fío nada de estos estudios de parte), ahí queda. En el otro lado, instalaciones hípicas privadas se quejan de la competencia desleal que supone un centro semipúblico que, además de recibir gratis las instalaciones, percibía una subvención anual del orden de 227.000€ año.

En los dos últimos años la Federación estima que la organización de eventos en el CE se ha saldado con un déficit de explotación de 136.000€, que cubrían con creces con los 227.000 de la ayuda pública. De hecho, y en una transparencia que les honra (y de la que Agricultura debería aprender), la Federación reconocía que sobre 90.000€ año de esa subvención iban a parar a “gastos administrativos” de la propia Federación. A ello añadan otros 50.000€ año que la Federación recibía de la consejería de Cultura y Turismo, según respuesta a pregunta formulada en las Cortes por Natalia del Barrio.

Ya en abril, acueducto2 informaba que un nuevo pliego de condiciones amenazaba con la continuidad de la gestión de la federación. Agricultura no quiere seguir pagando ni los 227.000 ni tampoco el déficit de explotación, que era lo que en última instancia la contra-oferta de mínimos de la Federación, que tampoco quiere renunciar a su concepto de “centro público”, donde gracias a la ayuda pueden programar actividades deficitarias pero “irrenunciables” para lo que ellos entienden sus fines: la difusión de esta modalidad entre lo deportivo y lo ganadero que es la hípica.

No hubo acuerdo. En el silencio del verano, la Federación dijo adiós a su centro segoviano, y Agricultura ha abierto un concurso público para encomendar la gestión de las instalaciones al mejor postor.

Es muy fácil decir que 136.000€ son “una ridiculez”. Es muy fácil trasladar “el marrón”  al Ayuntamiento de Segovia o a la Diputación. De hecho, conozco programas de acción de una y otra que con toda seguridad carecen del retorno económico que supone el CE. Pero, a priori, parece que ambas instituciones han perdido la oportunidad de reconducir el proyecto. Parece también que 136.000€ son, para Agricultura, una nadería, comparado a lo que deberían gastar en mantenimiento para mantener el centro como está.

Ciertamente, ignoro el daño que al sector “privado local” le hacía el CE, aunque imagino que no será peor que el que pueda hacerles cualquier otro agente que consiga la adjudicación. Sí que me parece penoso que por poco más de 100.000€ se ponga fin a un modelo de gestión que se había ganado la confianza del contribuyente y que como poco daba uso a una inversión pública de varios millones de euros. Confío en que el nuevo concurso quede desierto y se pueda encontrar algún punto de equilibrio entre los intereses de todas las partes. En definitiva, y a pesar de mis años y de tantos y tantos desengaños, confío en la política. Espero y deseo que estas instalaciones no acaben como aquel otro desaguisado de gestión, el campo de polo de La Granja, donde metimos bien de dinero para conseguir un magnífico aseo para perros.

Acceso principal al Campo de Polo de La Granja.

Acceso principal al Campo de Polo de La Granja.

 

Autor: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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