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Dos libros revisan la historia de las ventas y esquileos segovianos

La Diputación de Segovia ha añadido dos nuevos títulos a su catálogo editorial y que revisan la historia de las ventas como albergues de paso por las carreteras segovianas, en un caso, y los ranchos de esquileo de Trescasas y Sonsoto, en otro. Ambos libros están a la venta en la tienda de acueducto2.com.

En El mundo perdido de las ventas, de Julio Miguel Ángulo, y a través de un minucioso trabajo de investigación, documenta una por una hasta 78 ventas en la provincia de Segovia y ubicadas en 39 pueblos. De Cuéllar a Palazuelos, pero con especial incidencia en las etapas de cruce del Guadarrama (doce llegó a haber en El Espinar, y otras cinco en San Rafael), el autor se detiene en cada una de ellas para aportar los datos históricos arrancados a los archivos. Así sabemos, por ejemplo, que en Basardilla funcionó la Venta del Hambre, guarida de bandoleros como el Tuerto Pirón; la casa Eraso, en Valsaín, escenario de hospedajes reales; o la Venta Pinillos, con cuatro generaciones ya de venteros y que ha llegado a nuestros días. No es la única, reciclados en hoteles o restaurantes, hay una larga lista de antiguas ventas hoy en uso. La Mina (antiguo nombre de Venta Magullo), Avanto, Caserío Lobones… Acompaña al texto una amena introducción sobre los usos y costumbre de las ventas, que vivieron su edad de oro entre el siglo XVI y el XIX, cuando el tren las despojó de su carácter de paradas obligadas para los viajeros. Comprar libro.

Ranchos y esquileos de Trescasas y Sonsoto es el trabajo firmado por el profesor de historia Eugenio Plaza. Una obra que se centra en analizar los tres ranchos  de la localidad, en una investigación que ha servido para rectificar algunos datos, como la creencia de que los ranchos fueron promovidos por el Monasterio del Paular, cual el autor aclara que en realidad sólo es uno, pues el segundo de Trescasas se atribuye a la Fundación de Ochoa Ondátegui y el de Sonsoto a Doña Mónica Muñoz de Ynestrosa.

Tras sus indagaciones, Plaza aporta que fue el cambio de la orientación de la cabaña ganadera del Paular en 1619, basada en una explotación montaraz, a otra más extensiva fundada en el comercio de lana merina, propició la extensión de los poderes del monasterio más allá de sus fronteras. Trescasas fue el lugar elegido por su orografía benigna y por estar cerca de la capital, el centro neurálgico de las transacciones lanares de la época. A los pocos años contaba con un flamante rancho en el que se llegaron a esquilar 30.000 cabezas por temporada. En cuanto a Sonsoto, conocer el origen del esquileo fue más complicado por la ausencia de restos arquitectónicos, pero el autor siempre quiso reivindicar la importancia de esta infraestructura cuya importancia había estado eclipsada por otros como los de Santillana o Alfaro (ya desaparecidos) o Cabanillas.

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Autor: Cultura

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