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¿Derecho al aborto?

El pasado viernes 28 de septiembre, bajo el lema “Aborto para todas en todas las partes”, se convocaba a nivel internacional movilizaciones para visibilizar, que aún las mujeres del mundo pueden morir porque en sus respectivos países el derecho al aborto simplemente no existe.

Las imágenes de las compañeras argentinas el pasado mes de agosto para cambiar la ley de 1921 en su país recorrieron el mundo. Perdieron la votación, pero su lucha se volvió ejemplar.

Y mientras mirábamos fuera de nuestras fronteras, en cierta manera desde un pedestal, pensando que “nosotras eso lo tenemos hecho”, descubrimos con cierta incredulidad, como eso del “dDerecho al aborto” en concreto en nuestra Comunidad Autónoma, y en nuestra provincia es relativo.

Según el último informe del Ministerio de Sanidad sobre Interrupción Voluntaria del Embarazo, en Castilla y León se realizaron 2.490 interrupciones, y aviso para aquellos que quieran retorcer la realidad, porque son 1.000 menos que en 2011, donde se realizaron 3.583. Y recomiendo antes de hacer cualquier afirmación que pudiera formar parte de la posverdad, leerse el informe del Ministerio, más que nada para evitar valoraciones de fe, clasistas, machistas o racistas.

Pues bien, de esas 2.490 intervenciones, 2.478 se realizaron en hospitales privados, es decir tan solo un 1% de las intervenciones se hicieron en los hospitales públicos de nuestra Comunidad

¿Cómo puede ser esto? Varias razones, desde servicios enteros de ginecología de nuestros hospitales públicos aplicando la objeción de conciencia, falta de información y formación, y un largo periplo de preguntas y cuestionamiento que las mujeres tienen que pasar hasta que llega el momento final.

Es cierto, que el “derecho al aborto” se contempla dentro de la cartera de servicios del Sistema Nacional de Salud, pero la objeción de conciencia contemplada dentro de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva, hace que la forma de garantizar este derecho sea a través de la derivación a las clínicas privadas, que en la actualidad se sitúan en León, Valladolid y Salamanca, o en otras Comunidades como Madrid, y por eso, las mujeres de nuestra Comunidad son obligadas al traslado para ejercer un derecho fundamental como es el aborto.

¿Pero la derivación a lo privado se produce en muchas intervenciones? Pues sí, y no. Sabemos del gusto de las Administraciones Públicas por ofrecer a la privada contratos millonarios para hacerse cargo de las inmensas listas de espera de nuestra Comunidad en diferentes especialidades, en detrimento de la contratación de más inversión en lo público, pero la diferencia aquí es que mientras una operación, por ejemplo de traumatología, si se realiza en lo público, más tarde o más temprano, las interrupciones voluntarias del embarazo no pueden hacerse.

Por lo tanto, no es raro pensar que ante esto que ha pasado desapercibido y oculto, como todo lo que tiene que ver con el cuerpo de las mujeres, muchas mujeres se preguntaran el otro día, incrédulas, qué hacíamos allí, que ellas ya se habían manifestado para conseguir el derecho al aborto, y cuando se les contaba la realidad, lo que es en el práctica el derecho al aborto mostraban su sorpresa. Las caras de estas mujeres lo decían todo, “otra vez estamos aquí”.

Y si no fuera suficiente con la realidad, como siempre llegó el PP, proponiendo una ley “de protección a las embarazadas” porque considera que “no es un derecho, es un drama” e intentando legislar otra vez sobre el cuerpo de las mujeres, impregnándolo de nuevo de un tinte de convicciones religiosas, muy lejos de lo que se espera de la política del siglo XXI, y por supuesto muy alejado de una democracia centrada en los derechos.

Y digo intentar, porque hace años fueron nuestras madres y abuelas, y hoy serán ellas más nosotras. El derecho al aborto tiene que ser una realidad, sin interrogación y sin discriminación, para todas y en todas partes.

Autor: Natalia Del Barrio

Natalia del Barrio. Licenciada en Ciencias de la Información. Procuradora de Podemos por Segovia en las Cortes de Castilla y León.

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8 Comentarios

  1. ¿Cómo dice?,….. ¿que “aún las mujeres del mundo pueden morir porque en sus respectivos países el derecho al aborto simplemente no existe”?
    ¿Cómo es eso, Doña Natalia?
    Eso que nos cuenta, es posible que cualquier perroflauta lo entienda, pero explíquenoslo a los ciudadanos normales, que tenemos mujeres en la familia, y que no queremos que se mueran por eso que dice del “derecho al aborto”. Pero por favor, con palabras sencillas y con ejemplos claros, que no tenemos conocimientos médicos.
    Luego nos da unas cifras de abortos en la Comunidad, y la parece mal y hasta se enfada que en 2.017 se hicieran “mil abortos menos que en 2.011”. Es Usted “sorprendente” Doña Natalia. En el próximo folletín nos hablará de despoblación y de reducción de población. Seguro.
    También la parece mal, que la mujer que va a abortar lo haga en clínicas privadas, y que sean “obligadas al traslado”. Ja, ja, ja. Es Usted completamente “ridícula” Doña Natalia.
    Es Usted defensora del “Derecho al aborto en hospital público y sin traslados”. Como son de “eficientes” ustedes los podemitas, ja, ja, ja.
    Saben ustedes de todo, y todo lo “dominan”.
    Y también me gustaría que nos disertara sobre el famoso y podemita “derecho a azotar hasta que sangre”.

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    • Buenos días, querido usuario que te escondes detrás de un pseudónimo porque no quieres ser transparente y mucho menos valiente. Como bien sabes, no suelo contestar a tus ataques verbales e insultos, pero esta vez me veo en la necesidad, y no porque me insultes a mí, sino porque faltas al respeto a “las mujeres del mundo que mueren porque no tienen derecho al aborto”. Sí, mueren. Mueren porque lo hacen clandestinamente, mueren porque no lo hacen en las condiciones que se tendría que hacer, porque lo hacen en sus casas sin seguridad sanitaria, así que te pediría un poco de respeto por esas mujeres del mundo. Lo demás, me da igual. Por cierto, tantas ganas que tienes, te diré que “azotar hasta la muerte” por supuesto no me gusta. Critico el machismo dentro y fuera de mi partido.

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      • Le agradezco su contestación, Doña Natalia, y como me esperaba, no decepciona Usted. O no entiende de lo que habla, o no entiende lo que la pregunto.
        Confunde Usted eso del “derecho al aborto”, con hacerlo en condiciones clandestinas y antihigiénicas. Confunde un “derecho” con unas “condiciones higienicas”. ¿Unas malas condiciones higienicas en un País “con derecho”, no mata? No sea usted “lianta”. En esos mismos lugares sin higiene, también mueren mujeres con “derecho a parir” cuando paren y quieren parir, pero de esas no dice Usted nada. Solo de las que abortan
        Y no vaya Usted de “victima”, ni me achaque “falta de respeto a las mujeres que mueren”, por el simple hecho de hacerla a Usted una pregunta. Lo que les gusta a los podemitas el “victimismo” y el ir “con piel de cordero”.
        Ja, ja, ja,…. ¿Qué critica Usted el machismo dentro de tu partido?, ja, ja, ja,…. ¿cuando?,…. ¿donde?……¿no me diga que me lo he perdido?
        ¿Dónde ha hecho Usted una critica a su sumo-podemita, ese impresentable que le gustaría “azotar hasta que sangre” a una mujer?,… “hasta que sangre”, Doña Natalia, no “hasta la muerte”.
        Mire, Doña Natalia, si le parece a Usted, “molesto” contestar seriamente, como debería hacer una Procuradora, no lo haga, que ya sabemos como se las gasta el Marques de Galapagar con los (y las) críticos (y críticas). Pero no conteste de mala gana, por que lo que nos ha contestado es, que a Usted no le gusta “azotar hasta la muerte”. Eso ya lo sabía, Doña Natalia, estoy completamente seguro.
        Curreselo un poquito, ande.
        Y respecto a mi “transparencia y valentía”, pues poco que decir, Doña Natalia.
        Si. Que de nuevo mezcla usted conceptos que no tienen nada que ver, transparencia y valentía. Pero no me lo explique Usted, porque los podemitas últimamente mezcláis sin ningún problema aguas y aceites.
        ¿Y de verdad te sorprende que utilice un pseudónimo?, ¿y lo dice una podemita?, los “reyes” de los escraches y los acosos. No creo que diga nada que no piense mucha gente. Soy un tipo normal y corriente, pero que no aguanta vuestras tonterías, Doña Natalia. Si, tonterías para engañar a pardillos. ¿Eso entra dentro de mi libertad de expresión, o se lo tengo que decir “rapeado”?

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      • ¿Y de los niños y niñAs que mueren por culpa del derecho al aborto que opina usted señora Natalia?

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  2. Lo que sí es seguro doña Natalia es que miles de niños y niñAs mueren antes de ver la luz del mundo por culpa del aborto. ¿Dónde está el derecho a la vida de esos niños y niñAs señora Natalia? ¿Por qué no defiende usted a esos seres humanos?

    Hace falta ser cruel para acabar con la vida de un ser humano no nacido. Cruel y cobarde. Y lo cojonudo es que luego van ustedes a montar el cirio a una becerrada (que tampoco apoyo, dicho sea de paso.)

    Mire, salvo caso de violación o malformación del feto o clarisimo riesgo de muerte de la madre lo demás para mí es un asesinato.

    El lema ese que cita usted: “Aborto para todas, en todas las partes” a mí me suena a genocidio.

    ¿Duermen con la conciencia tranquila las madres que abortan sin motivo justificado, sólo porque las da la real gana? Lo dudo mucho.

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  3. Más valía que se preocupara usted de conseguir que en Segovia haya radioterapia para los enfermos de cáncer, que tienen que hacer largos desplazamientos para recibir tratamiento en unas condiciones de salud que no hacen aconsejable dichos desplazamientos.

    La radioterapia salva vidas, el aborto las cercena. Usted elige de qué lado posicionarse. Espero un artículo suyo en este medio luchando por traer la radioterapia a Segovia. Ese es el artículo con el que a lo mejor usted se ganaría mi voto.

    Pero con el artículo que acabo de leer donde usted defiende el aborto para todas y en todas las partes sabiendo que con ello se acaba con la vida de seres humanos indefensos no sueñe con mi voto nunca.

    Un saludo.

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      • Entonces rectifico y la felicito por haber defendido la radioterapia en Segovia.

        Me alegro sinceramente de que haya sido así y espero que entre todos los políticos logren traer la radioterapia a nuestra capital.

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