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De cómo era Segovia en 1907

Pese al título este es un libro asombroso. Usos y costumbres de la provincia de Segovia, de Gabriel María Vergara y Martín, se publicó en 1907 como ensayo ganador de un accésit que sobre el tema de la tradición (muy en boga entonces) organizó la Academia de Ciencias Morales y Políticas. Son apenas 70 páginas que valen por 700 seguido de un anexo de 50 páginas y que ahora reedita Ediciones Derbiche.

No tiene desperdicio.

El tal Vergara nos relata como si de un artículo periodístico se tratara las costumbres de los segovianos rurales (o sea, del 90% de Segovia) en 1907. Es lo que ellos entendían como derecho consuetudinario y nosotros entendemos hoy, más bien, como antropología. Tradicionario alrededor del nacimiento, noviazgo, defunción, pero también como se organizaban las hacenderas, los riegos, el manejo del suelo comunal…

El retuto (no lo busquen en internet)

Lo fantástico de este libro es que está escrito desde dentro. Desde el contexto. Un ejemplo. “Cuando se quiere llevar a alguna criatura a la inclusa de la capital de la provincia, aunque proceda de los pueblos más distantes, su conducción se hace por tránsitos de unos lugares a otros del modo más sencillo; el que lleva la criatura procura llegar a medianoche o al amanecer al pueblo inmediato al de su procedencia, y en la casa que encuentre primero llama, y al preguntar desde dentro quién es, deja a la puerta al niño abandonado y se va precipitadamente, diciendo: ¡ahí queda eso! Y ya sabe el dueño de la casa lo que tiene que hacer: recoge la criatura y la conduce al lugar más próximo donde hace lo mismo y así sucesivamente, hasta que llega a manos de un vecino del pueblo que esté más cerca a la capital, el cual lleva a la inclusa al abandonado sin que nadie se exima de cumplir esta obligación ni se meta a averiguar la procedencia del retuto, que es como llaman en los pueblos de la provincia de Segovia a la criatura que dejan abandonada en esas condiciones”.

Flipante, ¿eh? Pues así página tras página. Y no me resisto a extractar otra costumbre, la de acudir en pareja a tocar el cerrojo de San Marcos cuando el matrimonio cumplía el primer año de casados, a fin de garantizarse la fidelidad conyugal.  La verdad es que no faltan en Segovia escritos sobre las galas, las hacenderas y demás, pero se echaba en falta un testimonio tan directo y tan pegado a los hechos, tan detallista. Por lo general, la etnografía tenía en su origen una aureola romántico-zarzuelera, el estudioso recogía aquellas costumbres más curiosas pero las idealizaba. No nos contaba que bailar con la novia se tributa, mínimo, a cinco céntimos. Que los padrinos ponen 25 pesetas y una fanega, y los padres del novio 50. Lo que cobra el cura por una misa de difuntos. Cómo se financia el cirio a Santa Águeda. Que si hay cencerrada con viudo de la primera no te salvas pero la segunda se salda con un jarro de vino. Que a los bailes de rueda se van añadiendo “estilos de la ciudad como la polka, la habanera y eschotis (sic)”. Realmente,  Usos y costumbres de la provincia de Segovia es como un manual de instrucciones para viajeros en el tiempo que han ido a parar a La Higuera de 1900. Y decimos La Higuera porque Vergara basa su conocimiento del tradicionario local de ese pueblo para extrapolarlo al resto de la provincia, en aplicación del dicho por el citado en la introducción “quien vio Abades, vio todos los lugares”.

Eso en lo tocante a tradiciones sociales. Que Vergara habla también de como se estructuraba la Comunidad de Ciudad y Tierra de Segovia, las comunidades de regantes, los fetosines, las leyendas que circulaban sobre el particular. Y todo narrado con cierta agilidad, obviamente con los barroquismos de antaño pero muy dosificados y correctos. En definitivo, es el libro segoviano del año.

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Autor: Redacción

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1 Comment

  1. Muy loable labor que animo a continuar.
    Aunque lejos de mi tierra siempre la tengo presente.
    Viva Segovia !

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