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Dale una máscara al hombre y te dirá la verdad

Sr. Lector:

Los periodistas, y el mundo en general, somos reticentes a enseñar nuestra trastienda. Siempre hay contradicciones entre lo que se pretende aparentar y la máquina que proyecta. Pero acueducto2 es un online (en lo que puede, que no es tanto) diferente, así que hoy, a falta de noticias más suculentas quisiera explicar un poco cómo va el tema de los comentarios de los lectores.

Para empezar, siempre he sido un admirador de las cartas de los lectores. De hecho yo empecé en el oficio seleccionando cartas, resumiéndolas, embelleciéndolas (alguna vez, en mi afán de mejorar el texto, cometí errores memorables realmente hilarantes). Siempre he sido lector compulsivo de cartas de los lectores.

En gran medida, los autores suelen ser opinadores recurrentes o ciudadanos indignados por alguna tropelía. Es gente que opina, que a mi personalmente me gusta aunque no todos en la profesión comparten ese sentir. Muchos compañeros odian opinar, lo consideran una suerte de contaminación, detestan mediar en la noticia y menos aún que alguien medie desde fuera. Respeto ese sentir pero estoy en total desacuerdo. La mera selección de qué contenidos se priman y porqué ya es, para mí, un acto ideológico de primera. Comparto al 100% que las noticias hay que contrastarlas (faltaría más, la gracia de un diario es que expone hechos ciertos), pero considerar que «objetivar» es dar el mismo plano informativo a una parte y la otra y ya con eso listos y váyamos a casa… Eso sí que es una irresponsabilidad.

A menudo pasa que el tipo con el que pretendo contrastar la información simplemente me miente, sabe que miente y que yo sé que sabe que miente. ¿Realmente piensan que hay que respetar «su verdad», sea esta la burrada que sea? Pero sí, reconozcamos que normalmente es complicado encontrar «verdades» y «mentiras» químicamente puras. No funciona así. Más bien trabajamos sobre «relatos», explicaciones que se dan a una serie de hechos. Y los relatos con matices son siempre mejores y más informativos que los relatos sin matices. Son las sombras las que dan profundidad a cualquier pintura. Otro error: los medios abusamos de estandarizar la realidad. Nos gusta que los hechos encajen en una suerte de matriz Explicativa del Todo. Pero ¿saben qué?, estandarizar, apelar siempre a un mismo conjunto de causas para explicar unos hechos es la peor de las mentiras. Es sencillo, eso sí…

Y ahí interviene la fragmentación de puntos de vista. Ahí interviene el pluralismo informativo y ahí interviene el comentario del lector. Desde el que disiente de la interpretación de tal dato al que directamente advierte que tal dato lo tenemos mal, lo que si es el caso nos permite enmendar la información. Faltas de otografía o críticas del tipo «Besa, es usted el lameculos de…» o en sentido contrario (¡gracias!). O simplemente una lectura opuesta a la que da el redactor. Contribuye a desestandarizar (el relato raramente es unívoco) y contribuye a dar profundidad a la información.

Decía Oscar Wilde: «dale una máscara a un hombre y te dirá la verdad». Nos afean a menudo que nuestros comentaristas sean siempre anónimos (no siendo alguno que excepcionalmente firma con nombres y apellidos). Un primer motivo es la absurda ley de protección de datos. Si realizamos verificaciones de identidad de la audiencia, y ley en mano, la burocracia entrañada es tal que no habría forma de afrontarlo. En consecuencia, no verificamos la identidad de nadie, no guardamos datos personales de nadie, no somos Amazon, nos da igual las pautas de consumo de internet. Les juro que de la identidad de los comentaristas todo lo más que sabemos es que vienen de una IP, y la mitad de las veces es una IP teórica (ejemplo, es muy habitual encontrarse una IP supuestamente ubicada en Alemania por cuestiones técnicas largas de comentar). Ni sabemos ni queremos.

Pero esa no es la razón real de porqué tolerar «anónimos«. Lo cierto es que Wilde tenía razón. Si realmente uno quiere saber lo que el otro piensa évitale las repercusiones de significarse por lo que opina. Y eso me parece muy interesante. Eso sí, nos convierte a los editores de este medio en penalmente y éticamente responsables de todo lo que aquí quede dicho.

Y a la gente ataca  y a veces ofende. Cuando alguien nos dice, por ejemplo, que nuestras informaciones son ridículas o están mal hechas. Eso duele (siempre que no sea que la noticia, en verdad, sea ridícula o esté mal hecha, que alguna vez…). Pero claro, una sección de comentarios a cargo de mi madre desmentiría todo lo que vengo afrimando. Entramos aquí en territorio espinoso. Uno tiene claro que una cosa es ofender, otra insultar y otra difamar. Todo tiene sus grados. Evidentemente, si alguien larga un dato potencialmente destructivo de la reputación de un tercero sin el menor argumento, eso es inasumible y hay que entrar en la censura, en la moderación de comentarios. Pero que uno diga que tal concejal es tonto del capirote, interesado o pesetero, para mí (y para los jueces), forma parte de la libre expresión de cada cual. A menudo pasa que se entablan duelos de ofendidos. Dos comentaristas dan en desacreditar las tesis antagónicas achacando al otro imbecilidad o que «es un facha». Y se lía. A veces hay que cortar, ni que sea por economía de espacio.

Existen los trolls. Los hay de varios tipos, desde el entrañable e inofensivo, al que asume diferentes alias para machacar una posición y poner en el disparadero a alguien objeto de sus enquinas. No es aceptable lo haga con nombre real o imaginario. Menos aún cuando nos consta que «el alguien» en cuestión no tiene que ver con lo que se dice o insinúa. A la basura. Ahora bien, fijar unas reglas claras no crean que es tarea fácil. Nos las vemos y deseamos…

Finalmente está el tráfico inducido. Los comentarios fidelizan lectores y aumentan los contadores de visitas recurrentes. Este es un buen argumento empresarial, pero felizmente no necesario (lo que no quiere decir irrelevante) para acueducto2. En general hay una media de 50 comentaristas distintos al mes (según las IPs), la mitad de ellos recurrentes. Son 50 lectores fijos. Pero claro, me alegra informar que en el mes de agosto hemos superado los 20.000 lectores distintos de media al día de los que 10.000 son lectores recurrentes (de a diario). De hecho, en agosto, y tras dos meses rompiendo el récord de audiencia mensual, hemos estado al pique del millón de páginas servidas (995.319, lástima, lo hemos tenido a huevo). Cierto que agosto ha sido prolijo en desgracias, y que los periodistas vivimos de la desgracia ajena… Pero vale, algo estaremos haciendo bien. Gracias a todos, comenten o no.

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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11 Comments

  1. Dale una alcachofa por micrófono a un tío y empezará a devanar y a decir tonterías, lo mismo se podía decir si te dan un bolí, que antiguo, un ordenador , o este mismo recuadro donde escribo.

    He de decir que ayer con este artículo me dormí, se me cayó literalmente la table sobre la colcha, no es algo inusual pero con el Sr. Blesa me pasa a menudo.

    Encuentro soporifero su argumentación , ese tono de cura de sacristía , pelín pedante, admonitorio, y clasista.

    Encuentro y no lo soporto a los periodistas que se escuchan a si mismos y se miran el ombligo, que digo son el ombligo, llegan tanto a hurgarse el ombligo que llega desenroscarse y se se le cae el culo, vamos a decirlo claramente.

    Casi nunca he leído una carta al director y mucho menos escrito , el que se pone a esos menesteres , rezuma una sabiondez de maestrito de escuela , al estilo del pobre hombre que escribe y día si y día no en el periodico naftalinico del adelantado de segovia, siempre con sus obsesiones, izquierda unida, la alcaldesa …… en eso se parece a los calimochos y sus ridiculas expresiones , new podemitas, moraditoes etc.

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  2. Pues que quieres que te diga Rufi, yo lo he leído entero y después tu comentario, y créeme que me ha dado bastante más sueño lo que tú has escrito. Al igual que noto mucho más soporífero y clasista tus argumentos.
    Por último, y si me permites un consejo, pues jovencito, si no te gusta la forma de hacer periodismo que aquí hacen, si no te gustamos los que opinamos, si tú crees que vales más pues chico deja de leerlo. Yo con la mano en el corazón te digoqyetw echaré bastante de menos porque será difícil que alguien escriba tanta barbaridad y payasadas juntas, pero vaya que tú mismo

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  3. Rufián: tiene usted algo en contra de los maestros de escuela?

    Mal camino lleva una sociedad que no respeta a sus maestros.

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    • Me refería a los maestros de escuela franquista, que algunos padecieron.

      Tengo mucho respeto y admiración po los maestros actuales.

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      • Sobretodo a los vascos y catalanes verdad?

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  4. A falta de otras noticias no está mal hacer una reflexión sobre lo que ocurre en este diario en el que muchas veces estimulan más los comentarios que la información. Entiendo que no es fácil el papel del editor por la variedad de comentaristas, a veces enzarzados entre ellos de forma visceral y sin que aporte nada a la noticia. Comparto el interés del señor Besa por la lectura de las cartas de las lectores, que en un diario digital pueden dar mucha información. El anonimato nos permite hablar con libertad, sobre todo en una provincia en la que hay gente prepotente que puede tomar represalias. También porque permite centrarse en el comentario y no en lo personal, donde sin duda derivaría más de una discusión, o duelo. ¡Y qué decir de las inquinas! Pues que muchos las tenemos hacia alguien y otros las tienen hacia nosotros. Así que gracias, señor Besa, por la oportunidad que nos da para mostrar nuestras opiniones, no es fácil tener voz en libertad.

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  5. Está bien que dejen libertad de expresión, pero en ningún caso es justificable el insulto, señor Besa. En vez de poner que el concejal de turno, o el comentarista que te argumenta lo contrario a lo que piensas, es tonto, imbécil o similar, debería primar el respeto, ya que el castellano es un idioma lo suficientemente amplio como para relatar cualquier cosa sin llegar a la simplicidad del insulto.

    No obstante, le doy la razón en que es más fácil realizar ciertos comentarios, sin dar identidad alguna. Muchos de los que aquí comentan a diario, seguramente no dirían las mismas barbaridades que suelen decir, si se tuviesen que identificar con nombre y apellidos.

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    • Es que no es necesario la identificación, amigo Aprendiz. No me seas cotilla.
      Si lo dices por mi, es mas que evidente.
      Primero, porque desde que llegaron entre nosotros los podemitas y demás calaña izquierdosa, los «linchamientos» o como ellos inventaron, los «escraches», cualquiera dice algo que no les guste. Menudos son los bolivarianos.
      Segundo, porque en los comentarios hay que fijarse en «lo que» se dice,…. y no en «quien» lo dice.
      Por otro lado, incluir en cualquier comentario lo que actualmente está al orden del dia, que no es otra que la estupidez, ignorancia y tontería generalizada, no creo que sea para poner el grito en el cielo. Te recuerdo que 8 millones de personas dejaron todo para ver a la Pantoja tirarse de un helicóptero al agua. Ese es el «nivel».(De que la pesoe del paro y los ERE, con Falcon-netti al frente, pactando con proetarras e indepes, puede sacar aún más votos en unas hipotéticas elecciones, ya me dirás, si no es de bobos)
      Y si ya te cuento, que injuriar a S.M. El Rey de España, Felipe VI, a la bandera y a todo lo que huela a España, resulta que es «libertad de expresión», ¿estás seguro que no puedo decir a un bobo, que es tonto del tó (o boba, claro).
      Pues eso, Aprendiz,….. que qué más cojones te importa quien sea.

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      • Creo que no ha comprendido usted muy bien mi comentario. Le animo a que lo vuelva a leer porque: ¿Donde he puesto su nombre? ¿Donde he puesto que la gente debería identificarse con nombre o apellidos? Deje de mirarse tanto al ombligo

        Insultar por que otros lo hacen, es una manera de justificarse bastante pobre, pero allá cada cual con sus acciones…

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        • Tienes razón. No pones nada de que haya que identificarse.
          Cuando escribes…… «Muchos de los que aquí comentan a diario, seguramente no dirían las mismas barbaridades que suelen decir, si se tuviesen que identificar con nombre y apellidos.»……. creo que deberías decir,….. «Muchos de los que aquí COMENTAMOS a diario, seguramente no DIRÍAMOS las mismas barbaridades que SOLEMOS decir, si NOS TUVIÉRAMOS que identificar con nombre y apellidos.»…….. ¿no te parece, APRENDIZ DE VERDUGO?
          Y no insulto porque otros lo hagan. Yo creo que deberías volver a leer mi comentario. Me refiero a que nos «rasgamos las vestiduras» por tonterías, y se permiten autenticas salvajadas.

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          • Lo que he escrito inicialmente, está bien, no se preocupe, ya que yo escribo lo mismo aquí, que lo que digo fuera, con pseudonimo y sin él.

            Se ha tomado muy a pecho un comentario, que no iba dirigido a nadie en concreto…

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