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Cuando los tribunales son un placer

 

Ya dice el refranero eso de “Pleitos tengas y los ganes”, que eso de pisar las salas de justicia no suele salir a cuenta casi nunca, ni ganando. Bueno. Hay excepciones. Mire la concesionaria de autopistas que se llevó un sonoro varapalo del Tribunal de Justicia Europeo (TJE) –caramba, que solemne y potente suena– cuando le dijeron al Estado que la adjudicación de las AP 61 y 51 (las que nos afectan a los segovianos, vamos) era un pufo y por aquí nos las prometíamos felices sin peajes ya mismo, a la vuelta de la esquina…

Pues chico, la aplicación de la sentencia de marras al final se ha convertido en que tendremos los mismos años de peaje que estaban previstos cuando se hicieron las carreteras además de pagar un porrón de millones de “indemnización” a la empresa por las molestias causadas. Otra vez que se me ha quedado cara de tonto, que ya tengo claro que antes me quedaré sin carné por no pasar, de puro viejo, el examen médico para la renovación del carné que poder circular por la carretera esa sin que me metan un sablazo de tomo y lomo, bien doloroso por mucho que en la Junta crean que no es para tanto porque “ya está asumido”…

Estos días le he pegado algunas collejas a mi jefe, don Fernando, que le he sacado varios recortes viejos de prensa local con su firma en los que el tío defendía que la autopista de San Rafael sería garantía de progreso , atracción de empresas y fijación de población en esta Segovia nuestra… Quizá me he pasado, que le veo mohíno y creo que llora a escondidas.

Si es por lágrimas, esta semana la cita estaba en el salón municipal de plenos. No porque hayamos constatado que los reglamentos de la estación de autobuses y el parking de Zorrilla están empezando o porque ya sepamos que las tasas municipales seguirán igual de caras el año que viene (que también), sino por la despedida del ya exportavoz, José Bayón, repleta de emociones y voces entrecortadas pese a que eran las de los portavoces. Si al final se quieren todos y son una alegre pandillita. Éxito para el saliente, que al menos se ha ido por la puerta grande y no como la última media docena de ediles cesantes desde 2014 para los que la salida infantil del Imaginarium quedaba demasiado alta.

Por cierto, que Hacienda ha soltado la lista de alcaldes y concejales segovianos y sus sueldos –será casualidad, pero el top 5 está copado por regidores socialistas– y que digo yo que tengo un cabreo bueno con los urbanitas de mis padres que esto de no tener pueblo me ha impedido hacer carrera en algún municipio segoviano en el que parece que sí parece que sale a cuenta ser alcalde. Atención, partidos. Ofrécese candidato con aspiraciones económicas (que las tengo, no engaño) a convenir. Enamorado desde niño de Cantalejo, el Real Sitio, Riaza y El Espinar, por ese orden.

Vuelvo a las gentes que salen de los tribunales dando palmas, como los hermanos de Aldehuela de Pedraza, Miguel Ángel y Javier, declarados “no culpables” de la acusación de homicidio que pesaba sobre ellos por la muerte de Cecilio Cuesta, que lo ha dicho un jurado popular de “Nueve hombres (y mujeres) buenos”. Bueno, y la falta de pruebas, testigos y arma ejecutora, que también cuenta. Ahora voy entendiendo el alegato de la fiscal al principio del juicio cuando decía que su tarea no era la de culpar a nadie… Eso sí, me quedo sin saber por qué murió Cecilio. Para la secuela.

Si. Ya sé que estoy hoy muy cinematográfico. En realidad es que me tira la escena, más desde que esta semana se han dedicado a enseñar al personal las tripas del teatro Juan Bravo dejándome una doble sensación, de satisfacción por un lado por haber dejado entrar en aquellos lugares arcanos y prohibidos y por otro, precisamente porque lo han enseñado acabando con los misterios. Chico, es que lo quiero todo.

Puestos a desvelar, con lo de las Jornadas del Acueducto también ha habido ocasión de asomarse, en visita guiada a los areneros, o a bordo del elevador ese de obra –al menos no tenía “pegaos” de cemento– desde el que mirar el canal del monumento. Lo que no hemos visto todavía es la ciudad romana, que dice el arqueólogo jefe de la Junta, Luciano Municio, que debe estar por ahí debajo pero que claro, no vamos a levantar media Segovia moderna para buscar la vieja. Quizá tenga razón que mire la que está liada con levantar los adoquines en San Juan, como para andar hurgando y además, bastante hay con tratar de vigilar el Acueducto de gamberros y turistas –atención, se avecinan cámaras que ya puestos, valdrán para “otros controles”, ya verá– y planificar conciertos en la plaza Oriental que ahora ya hay certificado oficial, a 15.000 euros los hacen, que dice que los decibelios no son problema para el monumento. Un poco predecibles los resultados de estas jornadas ¿No?

Ah, que no me olvide de felicitar a los policías nacionales, que ha sido su fiesta, durante la que el comisario jefe ha asegurado –sin datos ni papeles, claro, que es palabra de un comisario, leche– que aquí la comisión de delitos sigue a la baja (según mis cuentas, ya estamos en cifras negativas, que van al menos tres lustros con el mismo balance) y que si hay que preocuparse de algo es de que a uno le hagan alguna por internet, que es ahora el medio favorito de los delincuentes.

Pues me salgo de aquí, que no sé qué aviesas intenciones puede tener usted leyendo esto tanto tiempo y no quiero tener que acudir a ningún juicio.

Lagarto, lagarto.

La obra del edificio de juzgados está parada y a la espera de nueva adjudicación.

Author: Justo Verdugo

Justo Verdugo, segoviano de cierta edad es un observador de su entorno y un ávido consumidor de las noticias que se publican en cualquier soporte y lugar. Con periodicidad semanal, el autor resume sus conclusiones en esta sección, en la que todos los ciudadanos están invitados a opinar a través de sus comentarios.

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3 Comentario

  1. Un poco cutre la forma de subir a la plataforma elevadora que se ve en la foto junto al acueducto, ¿no?

    Les podían haber puesto una escalerilla o una rampa para subir más dignamente a dicha plataforma… Da la impresión de que se pueden descalabrar mientras tratan de subir.

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    • Lo más cutre son las ‘ideas peregrinas’ de turismo. Aquí sólo fomentamos cosas para el voto, para crear turismo de verdad o empleo, poco o nada.

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  2. Don Justo, buena entrada y análisis, cómo siempre (o casi que hay mucho plumilla envidiosillo y silla). Saludos.

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