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Coca en alarma por riadas y reabiertas al tráfico las vías cortadas en Segovia

Carretera autonómica en Carbonero de Ahusín.

La red viaria provincial ha vuelto a la normalidad, tras reabrirse al tráfico en la mañana de 17 de abril las dos carreteras que permanecían cortadas a consecuencia de las riadas de las últimas horas: la que permite acceder a los vecinos de Carbonero de Ahusín a la autonómica que se dirige a Arévalo; y la que conecta el núcleo de Burgomillodo con Carrascal del Río. No obstante, se ha decretado la fase de alarma (nivel máximo de riesgo) en el Eresma a su paso por Coca

La Diputación se vio obligada a cortar ambas vías ante la crecida experimentada respectivamente por los ríos Eresma y Duratón. La primera, SG-V-3312, se cortó al mediodía del 16 de abril, y es la salida natural de los vecinos de Carbonero de Ahusín a la autonómica CL-603 Segovia-Arévalo (Ávila). La segunda, SG-V-2411, se cerró por la tarde ante la crecida experimentada por el río tras desembalsar gran cantidad de agua la Confederación Hidrográfica del Duero del pantano de Burgomillodo, donde había crecido muchísimo el nivel después de las intensas lluvias del fin de semana.

Se sigue, no obstante, muy pendiente de la evolución de las riadas. Si bien no hay pronósticos de lluvias para los próximas días, si hay riesgo de anegaciones por deshielo en tanto los pantanos están desaguando lo que provoca rápidas subidas del cauce, agravadas por la acumulación de ramajes arrastrados por las riadas previas.

Lo peor, en Coca

La situación más grave estaba, a 17 de abril, en Coca, donde se ha decretado la fase de alarma. El Eresma cargaba en ese punto casi 88m³ por segundo, estando el umbral de alarma en 79;  la tendencia es a que siga aumentando el flujo de agua en las próximas horas.

Se encuentran en situación de alerta las estaciones del Duratón ubicadas en las salidas de los embalses de Burgomillodo y Las Vencias, así como la del Eresma al paso por Bernardos. La salida de Burgomillodo registró ayer un caudal de 31,6 m³, siendo la referencia de alarma de 50 m³. En Las Vencías se rondaban los 33m³, por 45 de la fase de alarma, en tanto en Bernardos se registraban 48,5m3 frente a 59 previstos en la fase de alarma.

En Segovia ciudad, el punto de mayor riesgo está nuevamente en la Casa de la Moneda. Aunque el flujo de agua desalojada está aún por debajo de los niveles de inundación, la presencia de vegetación arrastrada,  entre otros un gran árbol denunciado por IU y que interrumpe el paso en San Marcos pero que no se retiró, obturan puentes y cauces multiplicando el impacto de la avenida.

La parte buena del lluvioso invierno que se ha prolongado en el inicio de la primavera es la recarga de acuíferos y aumento de las reservas, con decenas de Hm3 acumulados aún en forma de nieve en la sierra tras un 2017 que marcó uno de los registros más secos de todos los tiempos. Como muestra, imagen del embalse del embalse de Burgomillodo, a principios del otoño y medio año después (Montaje a partir de fotos de Segovianos por el Mundo-FB) .

Autor: Redacción

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1 Comentario

  1. Pues eso, que cuando llega una primavera lluviosa, cae agua. Y, como de vez en cuanto periódicamente se inundan las zonas de siempre. Sólo tienen que mirar la hemeroteca. La ermita de Maderuelo (la de las pinturas en el Prado): con el agua al cuello. Cantimpalos con su arroyo a tope; el puente Mesa por ahí andará como la Moneda y así… Vamos que nada nuevo bajo la capa de ozono. Amén.

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