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Cisma en la parroquia

Pablo Montalvo.

Soy un cristiano regulero pero la misa del pasado 28 de agosto en Tabanera del Monte se me hizo especialmente corta, y emocionante. En el sermón, y por primera vez en 20 años, el párroco Pablo Montalvo, obvió comentar las lecturas, en su lugar se despidió de nosotros: el obispo le manda a Cantimpalos.

Tienen suerte los de Cantimpalos, don Pablo ha sido un excepcional párroco en Palazuelos de Eresma. Gracias a su empuje, y partiendo poco menos que de cero, la Unidad Parroquial aprovechó el boom demográfico del alfoz para estructurar una amplia base de feligreses que apoyaban tanto los aspectos litúrgicos como los sociales: talleres de ocio, educativos, eventos solidarios… Tamaña hiperactividad no aparejó un descenso de las actividades litúrgicas (más bien al revés), y en cambio, al convertir a la parroquia en protagonista de la vida vecinal se realizaba una doble labor: una acción social práctica ostensible que facilitaba “re-envagelizar” a capas de la población alejadas vital y espiritualmente del catolicismo. El mensaje de Cristo llegaba así a más gente. Resultado, iglesias llenas. Y sé de lo que hablo.

Esto no es así porque sí, claro. Detrás de tanta actividad están horas y más horas del párroco, don Pablo, lo que a su vez, como él mismo explicó, es el resultado de cómo concibe el sacerdocio. “Soy de una generación de curas surgida del Concilio Vaticano II que en Segovia tuvo la gran suerte de tener como obispo a, para mí un santo, don Antonio Palenzuela; que entendíamos el sacerdocio como servir a los demás”, dijo don Pablo en su despedida, rubricada con una emotiva tanda de aplausos.

En el marco de una reordenación de la diócesis, en junio el obispo César Franco removió de destino a once sacerdotes, entre otros a los arciprestes de La Granja San Medel, Abades-Villacastín y Segovia capital, el citado Pablo Montalvo, al cura de El Espinar, Valentín Bravo, y Fernando Mateo, de Nueva Segovia. Los tres muy integrados en sus parroquias donde han desarrollado la punta de lanza de la acción pastoral en la provincia. Ello solos llevaban un rebaño de 30.000 feligreses, y lo hacían muy bien.

Las razones por las cuales Franco ordena el cambio responden, oficialmente, a dos factores. En Segovia hay una treintena de sacerdotes importados de Congo, Venezuela, México… Eso fue una apuesta del obispo Luis Gutiérrez para mitigar el envejecimiento del clero provincial. Entre ellos hay excelentes curas y otros no tanto. La diócesis les pone casa, sueldo y papeles, hay quien se lo gana, y hay quien no, como el ex-cura de Cabezuela, que recientemente ha sido “repatriado” tras dejar diversos pufos económicos poco claros, préstamos personales de feligreses con fines parroquiales que resultaron no ser, para nada, parroquiales. Franco pretendía poner a curas del país monitorizando la labor, y de ahí los cambios.

Pero este argumento carece de peso. ¿Si realmente se quería reforzar la coordinación de estos “neomisioneros”, quién mejor que los actuales arciprestes para tal propósito? Después de todo, puede decirse que Pablo, Valentín, Fernando conocen con nombre y apellidos a los más de sus parroquianos. Saben de qué pie cojea el territorio. El que llega de nuevas, pues no.

Más parece que de fondo está la crisis de vocaciones de la iglesia española en general, y de la segoviana muy en particular. Como cantera de vocaciones algunos obispados han puesto las esperanzas en los seminarios menores. Familias especialmente pías llevan allí a hijos con una cierta inquietud religiosa. En el seminario menor se intenta dirigirlos al camino sacerdotal. No sé que tal funciona, el caso es que el obispo no encontraba colaboración en los arciprestes en esta labor. Tras diversas llamadas al orden, harto, el obispo ha dado un golpe de autoridad: el traslado.

No es una decisión nueva en la iglesia, a fin de cuentas un cuerpo jerárquico, no una asamblea de Podemos. A veces, el mayoral debe recordar a pastores y rabadanes quien es el responsable último del rebaño (digan lo que que digan las ovejas). Si al obispo no le gustan cómo se hacen las cosas en Nueva Segovia o El Espinar, entra en sus prerrogativas poner a otros.

Aunque claro, a menudo hay que sopesar los costes. Empezando por los personales. Estos “pastores” reprendidos se han dejado los cuernos en una acción pastoral -y conviene insistir en ello-  modélica y exitosa y de muchos años. Lo único que pedían era continuar en algo que les llenaba vitalmente y hacían bien. Y es que ver que “las cosas tienen sentido” es muy importante cuando tienes un trabajo tan peliagudo como el de cura.

Don Valentín, que le queda cuerda para rato, dijo que se jubilaba, que se va a Entrevías con el padre Ángel, que adiós Segovia. En Palazuelos es peor, a Montalvo, enfermo de depresión tras conocer su relevo, le quitaron hace ya unos meses la dirección del EDETIL, luego su parroquia, y como está de baja, también su trabajo en la universidad. “No sé lo que haré”, dice.  Más resignado, don Fernando, un santo, la verdad, que me pidió que no dijera nada me explicó: “en lo personal duele, pero bueno, me dijeron que hacía falta allí, tengo aún fuerzas, y si mi puesto está allí…” Conste que en otros sitios la decisión del obispo ha sentado hasta bien. Es el caso de Santa María, donde el cura está enfrentado al pueblo por la cosa del claustro, y en La Granja, cuyo titular no sintonizaba con buena parte de la feligresía (más bien al revés). El uno se va a El Espinar y el otro para Roma.

Así pues, una medida supuestamente encaminada a dar pasos para solventar la crisis de sacerdotes se salda con “fugas” de buenos pastores. El pasado domingo, en Robledo se quedaron sin misa. Alguien no ha medido bien las consecuencias.

Aunque hay una segunda lectura. En España la iglesia está dividida en una “derecha” y un “izquierda” teológica. Aquí hay un trasfondo litúrgico muy potente que cuesta describir sin caer en tópicos. Mis disculpas de antemano. El primer grupo, visualizado en Rouco Varela, del que César Franco fue estrecho colaborador como joven obispo auxiliar, intenta luchar contra el ateismo hedonista imperante desde una visión conservadora. Es la sociedad la que tiene que cambiar, no la iglesia. En consecuencia se mueven especialmente bien entre los católicos con un compromiso vital y moral coincidente, neocatecumenales, Opus Dei… Es de aquí, dicen, donde tienen que salir las vocaciones. Que tú tengas un rebaño de 30.000 ovejas sirve de poco si no salen corderos.

Como imaginarán, estoy tratando de ser objetivo, pues mis simpatías están con el segundo sector, que parece abanderar Francisco I, y según el cual la iglesia debe adaptarse a la sociedad. Debe cambiar si realmente quiere ser modelo vital alternativo al agnosticismo. Si quieres sacerdotes, analiza aspectos como el fin del celibeto, la ordenación de mujeres, la sexualidad como fin en sí mismo y no al servicio de la fertilidad…. Temas controvertidos. Para ellos la iglesia debe desempeñar una tarea re-evangelizadora de calle, trabajo en el que cuadra la dimensión social de curas como don Valentín o don Pablo. Evitar la vivencia de la fe en una “burbuja de significado” privada y solipsista, y volcarse en la sociedad en la que le toca lidiar fundiéndote con ella.

Como cristiano regulero -me gusta esta expresión, que me enseñó una catequista de Palazuelos- me faltan conocimientos para dar una opinión fundada y profunda. Para mí, y en gran medida, el “cisma” responde ante todo a dinámicas de poder. Por encima de teologías, los del pueblo llano conocemos y simpatizamos con los buenos párrocos, desconfíamos del trabajo interno de las curias, o sea, los que mandan. Y me da la impresión de que los sacerdotes que valen para párrocos, al ser buenos en lo suyo, son expulsados por el “sistema” a la periferia de la toma de decisiones. Esto es un error y solo beneficia a la burocratización de la estructura.

Cuentan en los manuales de gestión que una de las claves de los buenos resultados del ejército de los Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial fue que, iniciado el conflicto, se optó por trasladar oficiales con experiencia de combate al Estado Mayor, mientras se mandaba a mandos sin experiencia real a primera línea. La idea era tener en la dirección a personal conocedor de las necesidades del frente, al tiempo que se curtía a las futuras fuerzas de choque en “escenarios menores”. Se trata de buscar un antídoto a una distorsión habitual en toda estructura humana dividida entre cúpula que piensa y una base que actúa. Sin una efectiva hermandad y comprensión mutua entre unos y otros a menudo se produce un divorcio entre dirección y base: la dirección emite órdenes carentes de sentido y la base termina obrando por su cuenta. Por eso lo más aconsejable es desconfiar de las vanidades hechas de currículums y títulos, poner al frente al que ha demostrado su desempeño. Para mandar hay que obedecer, cierto, pero también hay que saber cómo se asaltan trincheras.

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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15 Comentario

  1. Que no muevan a Franco,

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    • Ese se queda en el Obispado.
      Es él el que mueve a los párrocos, sin escuchar a los vecinos de los pueblos.

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    • Sí, no estarían mal los dos en el mismo sitio (uno rezando catecumenalmente, claro) 😉

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  2. Este obispo tenia que irse a lo profundo del Canada, a tratar con mucha de escoria que tiene la santa madre iglesia, esa que abusaba de los menores y así a lo mejor se daba cuenta del trabajo que ha desarrollado D. Pablo en la parroquia de Palazuelos, que a llevado a los chavales y a las familias a la iglesia desde cien mil actividades como marchas, campamentos, representaciones teatrales, siempre desde el respeto y creando comunidad.
    Por mi el obispo y la curia se pueden ir a la misma mierda de la que han venido, o mejor dicho, a lo más profundo del Canada más profundo, del que salieron curas como los que yo tuve de chaval, que si no sabias el credo de te daban una hostia, para descubrir, cuando ya fuimos un poco más mayores, que el citado presbitero estaba viviendo con una señora en Madrid y solo venia los fines de semana a preguntar el Credo y de paso a dejar alguna que otra hostia, pero de las que duelen.
    Soy hombre creyente, de poca misa eso si, pero desde luego y con la edad que tengo, puedo decir que la medida del Obispo me ha sentado en lo personal peor que las hostias del maldito Cura del Credo, y no por el daño que se hecho a la Parroquia, que también, y si por el daño que ha hecho a una persona que para mi era y será una institución, pues antes que cura, ha sido alguien cercano, que desde que llego se gano un sitio en el pueblo y en los corazones de la gente, desde la honradez, la sencillez y el trabajo. Lo dicho a Señor Obispo a lo profundo del Canada profundo, donde si hay que trabajar y a ver si así, dejamos de joder a los demás.

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    • A Siberia mejor que a Canadá. A Siberia y en calzoncillos.

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    • Con un poco de respeto y educación todo se entiende mejor.
      Saludos

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    • Si como Ud. manifiesta, D.Pablo ha sembrado bien, entonces parece lógico que vaya a sembrar otro erial.

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      • Sí, a ver si a los que ‘ha sembrado’, se les puede encarrilar por la senda catecumenalopusdei, amen. ¡tararí! Que se os ve el plumero antifrancisco.

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  3. ¿Quien confiesa al Obispo? ¿cumple la penitencia? ¿conoce la diócesis de primera mano?.Don Cesar, mucho me temo, una cosa es prediar y otra dar trigo. No tendrá que ver algo la crisis de vocaciones, en no saber reconocer(sera por soberbia)los errores y las ovejas negras que siguen queriendo iluminar al rebaño. Creo que les hace falta un acto de contricción mayúsculo.

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  4. Vaya chorradas de curas y , feligreses , cesar, franco- Me preocupa más la momia.

    Vosotros franciscanos, kikos, cesaristas , franquistas no estáis fuera de onda desde hace mucho. No merece la pena nngun comentario por la absurdez. Si soy ateo.

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  5. Siento profundamente la marcha de Pablo Montalvo, más aún la forma en la que ha ocurrido todo. El daño personal causado es injusto y sobretodo innecesario puesto que se podía y debía haber evitado. Mi eterna gratitud Pablo.
    Sin embargo, rechazo cualquier forma de división o enfrentamiento dentro. La iglesia la formamos todos, jerarquía y laicos y a todos nos une lo mismo, CRISTO. Cristo no ha cambiado, tampoco su palabra. Rechazo hablar de ‘izquierdas y derechas’ sólo hay un camino y un fin, ÉL.
    Más caridad, más fraternidad, más oración, más perdón y sobretodo más PAZ por favor.
    La iglesia necesita de oración, no de confrontación.

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    • Sí. Pero una cosa es la palabra y el mensaje de Jesucristo y otra muy diferente el mensaje trasnochado y a veces hasta ofensivo que da cierto sector de la Iglesia.

      Por suerte no todos dentro de esta institución son iguales. Hay curas y monjas ejemplares, hay misioneros dejandose la piel a tiras… y sin embargo hay otros curas que han hecho de la soberbia su guía espiritual, por no hablar de las monjas que se dedicaban a robar niños hace unos años…

      Los de la jerarquía eclesiástica, como el obispo, harían bien en escuchar un poco más las peticiones de sus feligreses.

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  6. Humanamente también a mí me duele que se marche Pablo.He tenido mucho trato con él y le he ayudado todo lo que he podido. Pero como cristiano no debo hacer las cosas ni por Pablo,ni por el Sr Obispo,ni por el mismo Papa.Solo lo tengo que hacer por JESÚS en favor de las personas.Lo que en estos momentos me preocupa de Pablo es su depresión y le pido a Dios que se la cure.
    Que un cura sea cambiado para ocupar otra parroquia, no es una tragedia. De siempre los obispos han hecho estos cambios. Lo importante es que la labor que ha hecho Pablo se mantenga y aumente con nuestra colaboración. Lo malo sería que por nuestra desidia se malograse y desapareciera.
    Los cristianos sabemos que la dirección de la Iglesia no es cosa de hombres,sino del Espíritu Santo. La Iglesia ha tenido grandes problemas, persecuciones,cismas en sus 2000 años de existencia,y de todos ellos ha salido victorosa. Por tanto no tenemos que agobiarnos ante la marcha de Pablo,pues Dios sabe lo que más nos conviene.
    Nos queda ahora rezar y poner en práctica todo lo que Pablo nos ha enseñado.
    La paz para todos.

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  7. Nestra fe no debe estar puesta en los sacerdotes sino en el mismo Jesús. Los sacerdotes nos ayudan y acompañan a vivir nuestra fe, por eso no olvidemos que ellos sirven a las parroquias y no deben servirse de ellas arraigandose demasiado. Estas decisiones se toman para compensar y que sacerdotes como Pablo puedan seguir haciendo sus excelentes labores en aquellos pueblos donde mas se les necesite.
    Estoy seguro que Pablo ha dejado muy buenos seguidores en Cristo y su fe no se va a ver perjudicada por estos aspectos organizativos por el bien de la Iglesia en Segovia. Desde aquí rezo por Pablo para que salga de esta depresión y siga haciendo tanto bien en aquellos pueblos donde mas se le necesite.

    No ensuciemos aun mas la imagen de la Iglesia, dediquemonos a rezar por ella.

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    • ¿Por qué un sacerdote hace mal arraigándose demasiado a su comunidad? Su buen o mal hacer será independiente de su arraigo, siendo en cualquier caso mejor que peor arraigarse a desarraigarse. Estimado Mi Fe en Jesús, su respuetas carga unas altas dosis de cinismo. ¿Está usted en condiciones de asegurar que don Pablo podrá desempeñar un trabajo de similr calidad en otros destinos? Porque de momento la triste realidad es que está de baja. Habla usted de aspectos organizativos, entendemos que organizativos en orden a la mejora de las cosas? Dónde está la mejora? En el fondo hay aquí una visión amarga y antiévangélica de la vida. Si alguien es feliz con su trabajo, trabajo que además responde a un orden escatológico mayor, que mal hay en ello? No sé, a veces leo cada cosa que…

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