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Castillo de Turégano, la restauración pendiente

 

Entre sus muros se falsificó la bula papal que “permitió” el matrimonio entre Isabel y Fernando, en sus calabozos purgó penas el secretario de Felipe II, Antonio Pérez. Allí se hizó fuerte Arias Dávila en sus pulsos con la corona castellana, así como tantos obispos de Segovia, cuando los obispos eran pastores de almas y además, señores feudales con tropas y cárceles. Es el castillo de Turégano, la joya de la Villa Episcopal y que por derecho canónico es bien personal que los obispos -no la díocesis o el obispado- heredan unos de otros.

Problema, para bien y para mal, el castillo apenas ha recibido más obras que las de emergencia, así en 1931, en 1951, en los años 70, y la última, en 2003. Está hecho unos zorros. “Lo más urgente es reparar las grietas de la iglesia pero también preocupa la parte de las murallas asentada sobre tierra y con riesgo de caer. La parte de atrás de la zona residencial es la más bonita pero está cerrada, ha habido desprendimientos de piedras y no es segura”, se lamenta el alcalde, Juan Montes, que cifra en al menos dos millones de euros el coste de una restauración integral, que permitiría consolidar el castillo y abrirlo totalmente a las visitas.

Está pendiente una inyección de 50.000€ este año, a cargo de la Junta de Castilla y León, también el consistorio tiene previsto invertir unos cuantos miles, sobre todo el proyecto de restauración integral. Pero para garantizar la salud del complejo las únicas esperanzas son optar al 1,5% cultural de los fondos gubernamentales.

Precisamente para poder optar a esta línea, el obispo César Franco, en tanto que propietario, y el ayuntamiento rubricaron el 1 de febrero un nuevo convenio de cesión del uso que sustituye al ya firmado en 1993 por obispo Antonio Palanzuela y el alcalde Pedro Velasco. Por ese convenio el ayuntamiento operaba como usufructuario y se encargaba tanto de la gestión turística y también de la adecuación del entorno.

Sin embargo el viejo convenio mantenía “fuera del trato” la majestuosa capilla del castillo, la iglesia de San Miguel, abierta al culto, así como establecía un periodo de vigencia de 30 años. Como explicó César Franco, para optar al 1,5% cultural era preciso incorporar al convenio la iglesia y ampliar a 50 años el periodo de vigencia del convenio. El acalde ha agradecido al obispo la diligencia en la gestión. “Llevamos años detrás de este convenio, pero como tiene que ser el  obispo el que personalmente rubrique el acuerdo pasó que unas veces era que no había obispo otras que había cambios en el ayuntamiento. Por fin lo hemos firmado”, se felicitaba Montes.

Con una solemne y sencilla ceremonia, en el que no faltaron las autoridades provinciales, el obispo y los tureganenses han entrado en una nueva etapa de la que se espera el castillo entre en una definitiva fase de recuperación. Una nueva etapa en la que ha puesto mucho énfasis en el mantenimiento de la actividad religiosa en San Miguel, habitualmente marco, además, de eventos culturales. Así una de las clásulas del protocolo advierte: “…se acuerda expresamente que para cualquier actividad fuera del culto católico no se podrá atentar contra la moral cristiana”. No hay que perder las buenas costumbres.

Autor: Redacción

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