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Caso Torreón: un acuerdo de última hora

Si. Observando las consecuencias del acuerdo alcanzado entre la Fundación Caja Segovia y Bankia para liquidar la hipoteca del Torreón de Lozoya —en absoluto gratis que la entidad se queda el emblemático edificio de la calle del Carmen, que esto es un trueque y no es barato— resulta muy sencillo simplificar en la idea de un contubernio de políticos y banqueros arreglando sus cosas para evitar un juicio, el del caso Navicoas, que entre otras cosas podría llevar al banquillo a políticos en activo, del PP y del PSOE, amén de otras “personalidades” de esta nuestra Segovia.

Por ahí irán los argumentarios de UPyD Centrados en Segovia, que tiene buena parte de su patrimonio electoral en los casos judiciales relacionados con Caja Segovia y de los actuales acusadores populares, IU, también empeñados en esta vía de lucha contra lo que llaman PPSOE, la hegemonía bipartidista en la provincia. Ambos anuncian actividad en este sentido para la próxima semana y a ninguno de los dos les interesa el carpetazo al expediente penal.

Claro, que quizá simplemente estemos ante la resolución de un problema que conviene a ambas partes. Bankia, cuya cuota de clientes e imagen en Segovia no atraviesa sus mejores momentos, seguramente no recibiría precisamente el aplauso de los segovianos si, por falta de pago, hubiera acabado quedándose “por la fuerza” el Torreón y la Fundación, por su parte, habría muerto de inanición por mucho que mantuviera la parte del edificio de la oficina de la avenida del Acueducto que va a ceder en el acuerdo. Total, que la entidad bancaria gana crédito ante los segovianos —y un magnífico edificio revalorizado cuando se quede “sin bicho”— y el organismo heredero de la Obra Social puede mantenerse vivo y en funcionamiento, más cuando ambas partes anuncian además futuras colaboraciones conjuntas. ¿No? Un acuerdo sólo es bueno cuando satisface a ambas partes.

Luego vamos al acuerdo con más detalle. De repente, en el juzgado, el “caso Navicoas” ha entrado en vía muerta, sin acusación particular —ya sabe, la Fundación ve ahora más posible sacar algo a través de la vía civil— y con informaciones periodísticas de hace meses y sin desmentir por nadie en las que se da por hecho que la Fiscalía no piensa acusar a nadie. Eso, tirando de la denominada “doctrina Botín” debería traducirse en el carpetazo del asunto en la vía penal. Para que me entienda (lo tomo de un amigo): Los consejeros están exactamente en el mismo papel que estuvo la infanta en Palma de Mallorca.

Esa es la vía rápida que daría aire a los doce consejeros que el juez sí quiere juzgar pero claro, mezcle en una coctelera “Segovia” y “Justicia” y prepárese para nuevos y largos episodios. Amén de los recursos y contrarecursos que aún pueden utilizar las partes, el juez del número 5, Jesús Martínez Puras, pese a que parece claro que no tiene caso en las actuales circunstancias puede aún mandar de nuevo el asunto a la Audiencia Provincial buscando un nuevo respaldo a la apertura de juicio pese a todo, ya veremos en qué sentido dentro de unos meses… puede ser largo aunque personalmente —solo soy aficionado a justicia— a estas alturas veo más claro el sobreseimiento que el juicio.

También se agarran con fuerza a esta idea los doce consejeros implicados, entre ellos los diputados provinciales cuya carrera política estaba muy seriamente en juego por este asunto. Bueno, de hecho, el renovado secretario del PP, Miguel Ángel de Vicente, aún debe estar lamentando que la Fundación y Bankia no se pusieran de acuerdo antes… un par de semanas antes y quizá habría tenido argumentos suficientes para luchar por la Presidencia de su partido con las mismas bendiciones o más dentro que las que ha recibido la senadora Paloma Sanz. Bueno, si finalmente no hay juicio tiene otras opciones de crecimiento intactas, que ya sabe que Francisco Vázquez dice que no repetirá en la presidencia de la Diputación… Ya veremos.

Vuelta al acuerdo. Javier Reguera no perdió un minuto para, como presidente de la Fundación, arrogarse el liderazgo en las negociaciones con Bankia aunque me dicen que ha necesitado ayuda, mucha ayuda que no parece que la delegada de la zona Nordeste de Bankia sea el último interlocutor del banco que ha posibilitado este acuerdo. Estas cosas se hablan en la parte alta de las torres inclinadas esas de Madrid. Si Reguera dice que esto se ha negociado en Segovia solo está refrendando que en el acuerdo han intervenido terceras personas.

Para los curiosos observadores del ser humano. El patronato de la Fundación dio el visto bueno casi unánimemente al acuerdo aunque la nota discordante la puso Juana Borrego, inseparable y patrocinadora de la dimisionaria en el organismo, Elena García Gil, al parecer por “no estar segura” de que el acuerdo fuera beneficioso para la entidad (aunque sí lo era, enormemente, para García Gil). Los finos analistas que se mueven por estos ambientes aún están dando vueltas a aquella abstención.

Chascarrillos aparte, cabe preguntarse por qué la Fundación ha tardado cinco años en lograr un acuerdo con Bankia y ha esperado al último segundo, cuando ya tenía un pie en el abismo en el que estaba a punto de desaparecer en cuanto empezaran a caer los recibos del crédito de Navicoas, en solo unas semanas. Y sobre todo, sólo cuando ha llegado a la encrucijada en la que tenía que decidir —y era la única que podía hacerlo— si forzaba la apertura del juicio oral con las consecuencias que eso habría tenido. Largo tiempo parece para caer en la cuenta de que “por la vía civil se puede sacar más”. Pues para este viaje…

Autor: Fernando Sanjosé

Segovia (1967). Periodista.

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1 Comment

  1. Políticos don Fernando. Lo dicho aquí no pasa ná… De rositas a casita 😉

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