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Cartelera Segovia: Wonder Woman

Prometo no volver a ver cine de superhéroes. Ya está. Se acabó. En un entretenimiento banal y superficial, pero como todo lo banal y lo superficial, una vez mola, tres pase, pero comerse cada año siete entregas es a-b-u-r-r-i-d-o a más no poder. Un plomo, una pesadez.

¿Qué te esperabas?, me preguntará el lector. Pues poco, la verdad. La Mujer Maravilla, junto con Batman y Superman,  la trilogía de oro de la DC Comics, surgió como material publicitario en la II Guerra Mundial al objeto de vender un poco de picante y también  como mecanismo de incorporación de lectoras al cómic. Diana Prince, rebautizada con “Dayana” en la película, surgió como la primera superheroína no complementada por superhéroe alguno. Si Cat Woman es la contraparte de Batman y Supergirl la de Superman, Wonder Woman se fue labrando fama de icono feminista, luchadora por la igualdad, el amor y la libertad. Reina amazona e hija de un dios, tirando a ideología hippy, aunque suministradora de hostias como panes. Eso siempre.

Así que un poco por historicismo servidor se fue al cine. Como siempre, lo mejor es la recreación de la historia del personaje, la sociedad de amazonas del legendario Themyscira, una mezcla de isla griega con patrimonio rondeño y visos de la Atlántida más cinemascopera. De esa recreación de Arcadia feminista, lo mejor de la cinta, viene a sacarla el guapo piloto, y espía de la Primera Guerra Mundial, Chirs Pine. Es así como “Dayana” sale de su paradisíaca isla para adentrarse en la calamidad de las trincheras de Flandes. A partir de aquí, por más que cierto figuracionismo steampunk trata de darle aire visual a la película, entramos en más de lo mismo. Una par de persecuciones, dos incursiones por el frente a mamporros, para terminar con el tradicional duelo mortal con el supervillano, todo resuelto entre blancos estallidos nucleares. Lo de siempre.

Si han visto la primera de Thor, o la primera del Capitán América, sentirán lo mismo que yo. De primeras estas películas tienen un pase pues te involucran en un universo visualmente nuevo, con historias pesudomitológicas de por medio y juegos de humor basados en la disparidad de contextos. Pero, claro, todo lo demás es clónico. Encuentro con el amor, lucha contra el villano…  Lo extraño es que aún tengan mecha para hacer secuelas. Eso sí, buena producción, muchos medios, afeados en el caso de Wonder Woman por un chocante doblaje, como si para ahorrar hubieran recurrido a personal latinoamericano intentando impostar castellano peninsular o al revés. De ahí lo de “Dayana”. Todo muy raro, la verdad.

Total, que tocaba ahora tirar los tejos al público femenino, darle un referente y probar fortuna. Es lo que hay.

 

Autor: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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