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Cartelera Segovia: Spiderman Homecoming

Ya sé que no hace ni un mes dije, con ocasión de Wonderwoman, que no volvía a ver cine de la Marvel. Y ya ven lo que he durado, inconstante de mí. El caso es que me dijeron que Spiderman Homecoming era diferente, fresca, renovada… Tampoco está la cartelera segoviana para muchos ruidos, total que allá me fui y hoy cumple informar que la experiencia fue grata, divertida y aconsejable.

Esto va de un Peter Parker quinceañero que, con poderes recién contraídos, compatibiliza su vida de estudiante de secundaria pringado geek, huérfano y super-héroe emergente -y aquí está la novedad de la mil veces contada historia- enrolado como canterano en la facción de Iron Man contra Capitán América. En realidad el trepamuros está como en el filial del equipo senior, haciendo méritos enfrentándose a roba-gallinas de barrio; un becario.

Y esto es lo que, en buena medida, ilumina la película y la convierte en algo diferente, este tono de comedia de aprendiz y pringado de instituto metido a super-héroe zarrapastrosín. De hecho, un planteamiento tan fresco que permite redibujar los típicos gags de destrucción y mamporros, dosificándolos y dándoles un enfoque sino novedoso, al menos no tan trillado como el de otras producciones de la saga. Todo lo cual servido entre chistes ocurrentes y situaciones adolescentes  hilarantes. Por así decir, se juega con talento una y otra vez con la contraposición de pringados de instituto con super-héroes nocturnos. De algún modo me ha recordado a Los Increíbles, esa magnífica peli de la Disney-Pixar que tenía la virtud de servirnos a los héroes en una nada heroica cotidianidad.

Añadan a eso dos componentes más: por un lado un plantel actoral magnífico, sobre el que vale la pena extenderse. Por otra el carácter de héroes de segunda división B que transpira la cinta. Inicialmente, esto no va de salvar al mundo. Hay un villano modesto que intenta ganarse el pan hurtando al sistema lo que el sistema le ha hurtado antes a él. Este villano antológico es, una vez más, el incomparable Michael Keaton. Loco-lúcido más que convincente, que le llega a decir al propio Spiderman que se equivoca de bando, que entre los humildes revientapisos y el magnate de industrias Starks, hay que estar entre los primeros. Desde luego a mí me convenció.

Y como si trabajar con Keaton diera alas al resto del reparto, pues tanto Tom Holland (un Peter Parker todo candor), como su tía-madre Marisa Tomei, como todos en general, están que se salen. Por decir que, no estando mal porque eso es imposible, el peor es Robert Downey, más que nada por la de Grecian 2000 que le enchufan al pobre. Mención especial al “gracioso”, al gordito Jacob Batalon, confidente de Spiderman y que termina de darle a la película ese aire definitivo de comedia descarada que tan bien sienta al género.

 

Autor: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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