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Cartelera Segovia: Spider-Man, un nuevo universo

Con el cine de Marvel me pasa que me cuesta horrores creerme la historia. El subgénero de los superhéroes rebosa de Deux ex Machina, carece criterios claros de condición de posibilidad de los super-poderes. No hay límites y a la vez el resultado final es harto previsible porque las historias se desarrollan en un supuesto mundo real, nuestro mundo. No es ciencia ficción en sentido estricto, ni fantasía mágica, ni un mundo alternativo de dibujos animados. De manera que mi sentido crítico no deja de importunarme asegurándome plano tras plano que lo que veo no es real. No se produce lo que Coleridge describía como «la voluntaria suspensión de la incredulidad que constituye la fe poética». En el mundo Marvel a veces una torta destruye el universo, otras esa misma torta no consigue ni tambalear al malvado.

Eso no me pasa con Mortadelo y Filemón, Tintín o Star Wars porque cuando me sumerjo en esas historias va de serie el dejar atrás mi mundo y adentrarme en otro donde las reglas de construcción que fijan lo posible y lo imposible son otras.

Spider-Man, un nuevo universo tiene la gran virtud de enfrentarse a ese problema desde la metaficción. Un cuento dentro de un cuento. Para enfatizar esa sensación, además, recurre al cine de animación. Y el resultado es espectacular, hora larga de trepidantes aventuras, impecable guión, grafismo de campanillas; nada extraño que la película consiguiese el Oscar a la mejor película animada, por delante de las sensacionales Ralph rompe internet o Isla Perros.  De hecho, es gracias a ese Oscar que la vuelven a reponer en Segovia, y es gracias a ese Oscar que yo la he ido a ver. Inicialmente, el diseño gráfico de los trailers me pareció muy tosco -nada de eso, en realidad- y por otra parte, poco o nada marvelita que soy, desconocía prácticamente el corpus del Spider-Verse del que se nutre la historia.

Básicamente, a través de una ontología del multiverso, cuasi infinitos mundos posibles que cohabitan tiempos paralelos, el Spider-Verse nos coloca ante diferentes hombres arañas, desde el aprendiz recién picoteado por la araña radioactiva, al panzudo y desengañado Peter B. Parker, el Spider-Ham (Peter Porker), Gwanda o el Spider-Man Noir de la década de los 30 adicto a la purga de nazis, todos ellos rehenes involuntarios de la dimensión del Spider-Man aprendiz, Miles, un adolescente neoyorkino. La historia es conseguir recolocar las piezas en su dimensión original, al tiempo que Miles debe aprender a gestionar sus superpoderes: tratar de normalizar que eres un semidiós.

Como ven, el planteamiento es pura metaficción, lo que permite una continua interacción entre muchas líneas temporales, la mar de entretenido. Me recuerda al Marvel , también metaficticion, de Deadpool, sátira interna al marvelismo de alto voltaje cómico. En definitiva, tiene ustedes una nueva oportunidad de ver en el cine la mejor película de animación del año (aunque a mí me gustó más Raph rompe internet)

 

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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