Cartelera Segovia: Ready player one

Tengo querencia a lo friki así que hace meses pinté en rojo el 29 de marzo. Ready player one. Nueva incursión de Spielberg por la ciencia ficción, a partir de la homónima novela, aunque mediocre en cuanto a la trama, considerada la biblia del retro-gaming y la cultura juvenil mainstream ochentera. El resultado es un blockbuster (y ustedes disculpen la acumulación de anglicismos, debo llevar ya como seis) fabuloso. Con momentos visuales eléctricos en un contexto novedoso y con el sello de calidad Spielberg. Totalmente recomendable. La gracia estriba en el contexto: los videojuegos y la realidad virtual.

Esta es la historia mil veces contada de la “caza del tesoro”. Donde el oro de Salomón se convierte en un paquete accionarial mayoritario sobre la principal empresa de realidad virtual de mediados del XXI. En un capitalismo decadente y neo-chabolista, donde la gente huye de las durezas de la vida enchufándose a universos virtuales en los que llevar la existencia de lujo y aventuras que la realidad les niega.

La recreación de ese universo es la gracia de Ready player one. Para hacer una muy buena película de tesoros basta con tener un contexto nuevo. La trama ya la escribieron Poe o Stevenson. Así que lo que realmente dará juego es que el universo de búsqueda sea el de las reliquias teo-alienígenas de Indiana Jones, el mundo masónico de Nicholas Cage y National Treasure, o los corsarios zombies de Piratas del Caribe. Tienes el universo correcto que hará especial tu película, lo siguiente es ya solo cuestión de saber de cine, meterle ritmo y tensión a la persecución.

Y esto es lo que hace Spielberg con el talento que le sobró de Salvar al Soldado Rayan y  Los Goonnies (suyo es el guión). Desde una rápida inmersión en el mundo de Perzeval y Artemis, ilustrado en una batalla en Doom, para a continución pasar a la mejor carrera de autos locos jamás filmada, con trozos surrealistas donde aparecen Godzilla y King Kong. El adrenalítico arranque no puede ser mejor. Luego, siguiendo la mediocre novela, la película baja un poco el listón, dejando que sean los guiños ochenteros los que fijen el interés, para ya en pleno Goonies II, terminar con super-batalla a dos planos, en el mundo real y el virtual (mucho mejor el virtual, especialmente en lo tocante a trabajo actoral: Viva Avatar y las Cámaras Virtuales).

Lo primero que hay que decir es que no es preciso tener granos ni camisetas de Sheldon Cooper para entrar perfectamente en la trama. No hay que saber klingdom. En el libro de Ernest Cline las continuas referencias conllevaban páginas y más páginas explicativas sobre los pormenores del diseño de Street Figher y Asteroids. En la cinta de Spielberg hay muchos guiños pero no son más que eso, jalones, palomitas gordas y crujientes en un inmenso saco de ellas. Se puede ver Ready, player, one sin saber qué es Space Invaders o cómo su irrupción cambió el mundo. Tal vez, el concepto de Huevo de Pascua puede extrañar si uno ignora que es el nombre que reciben las historias extra -metarelatos- que algunos juegos empotran al margen de las reglas generales. Detallines, aunque ya hay foros frikis acusando a Spielberg de spoilero por  revelar que la moto de Artemis es la de Akira o que el avatar de ligoteo de Waine es Bugaroo Banzai.

En realidad, la única pega que se le puede poner es que la historia es pobre. Aunque Spielberg saca petróleo de casi todo, la trama está plagada de Deux ex Machina en forma de aliados milagrosamente ubicados en el momento más oportuno para salvar al mediocre protagonista de unos malos tan mediocres que parecen salidos de Fast & Furious. Una cosa es que el canalla sea John Silver y te saque del marrón Ben Gun, y otra Ready player one.

De hecho, mientras devoraba palomitas no dejaba de acordarme de ese clásico antológico en lo relativo a nostalgia por las arcades; Rompe Ralph, de la Disney. El guión le da cinco vueltas. Los actores, ni cuento. Y otra pega, qué poco partido le saca a Jump. Por lo demás…

Autor: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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