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Cartelera Segovia: ¿Quién está matando a los moñecos?

Siempre en aras de la utilidad pública, el principal propósito de estas líneas de Acueducto2 es prevenir a la ciudadanía, no tanto de la calidad de esta película, discutible, sino de acudir a verla acompañado de un sobrinito/hijo/nieto de cuatro años en la idea de rememorar aquellas bonitas e instructivas aventuras de Barrio Sésamo, con la ranita Gustavo, Epi y Blas, el monstruo de las galletas…

¡Ojo! Todo en ¿Quién mató a los Moñecos? es una cerdada semiporno, de humor chusco y punk, que deja en devaneos sentimentaloides las canciones del gran Juanpa y la Raja. Humor guarrindongo de principio a fin. Así que, amigo mío, si está leyendo esto en compañía de su sobrinita Angelines mientras hace tiempo para que empiece la película, ¡salga ya!

Verán, los Henson, los creadores de Sesame Street, murieron hace tiempo, quedando la empresa en manos de su hijo Brian, que firma esta cochinada. Los estudios han seguido fieles a la animación mecánica, con ingeniosos trucos de rodaje para con muñecos de verdad, croma y cables, seguir optimizando aquella magnífica imaginería de peluche. Pero claro, ¿quién se acuerda de Gustavo, Epi y compañía?, pues como poco treintañeros, que a estas alturas ya deben haber aprendido la diferencia entre lejos y cerca, o cómo se hace sopa de galleta. Así que Brian intenta, entemezclando actores de carne y hueso, hacerse un hueco en el mercado de la comedia familiar. Y más o menos va tirando.

Y de repente le sale la vena punk. ¡Al cuerno! Hagamos una guarrada, hagamos algo zafio y vulgar. Así que nos deleita con esta ingeniosa historia de una sociedad donde los muñecos son unos parias la mar de viciosos (esnifan azúcar). Un detective privado muñeco, poli expulsado, será el conductor de una investigación por los bajos fondos, donde corderas de peluche son jornaleras del porno, acompañado de su ex-pareja policial, Melissa McCarthy.

En fin, la principal gracia estriba en ver a muñecos de trapo haciendo guarradas y el caso es que algunas, por salvajes, hasta hacen reír. Pero, ¿saben?, es esa risa absurda ante el despropósito, cómo diciéndote, pero madre de mi vida que es esta barbaridad. O sea que al final hasta te ríes. No sé, creo que es el adolescente que llevo dentro y al que Dios guarde muchos años. Avisados quedan. Recomendada para adictos a los experimentos sociológicos (nivel avezado) o a cuadrillas de adolescentes más salidos que el pico de un bollo. Y no se me ocurre a quién más se la puedo recomendar, de verdad que no.

 

Autor: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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