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Cartelera Segovia: Múltiple

Tras dirigir con solvencia un par de películas de entretenimiento, M. Night Shyamalan irrumpió en 1999 en el hit-parade de grandes directores con El Sexto Sentido. Una novedosa vuelta de tuerca al thriller psicológico con ribetes fantásticos. Lamentablemente, y bodrio tras bodrio, acaso con alguna que otra excepción, fue quemando cartuchos, hasta llegar a After Earth, jaimitada al servicio de papá Will Smith e hijito que vaticinaban un complicado futuro del cineasta indio en el mundo de los anuncios de macarrones, a lo más.

En 2015 La Visita marcó un punto positivo de inflexión. En 2016 empezó a correr la especie de que Múltiple, lo último de Shyamalan, estaba realmente bien. Pues bueno, me complace corroborarlo y aconsejar sin ambages esta película, no se arrepentirán. Lamentablemente, es poco lo que se puede decir del argumento sin romper los muchos giros sorprendentes que depara la película, que empieza con una antológica secuencia en la que Kevin (un James McAvoy en un realmente complicado papel del que sale vivo, que no es poco) secuestra a tres adolescentes.

Resulta que Kevin es un “enfermo” mental de personalidad fragmentada. En su disociada cabeza coexisten 23 personalidades, algunas buenas, otras no tan buenas… Una de las propuesta de la película es saber cuál de estas personalidades es “la mala”. Pero hay más. La acción pasa por tres personajes fundamentales, una de las secuestradas, lo doctora que trata a Kevin y los alter ego del susodicho. Entre estos múltiples puntos de vista y con un trasfondo fantástico se va formando el puzle que terminará desentrañando el misterio, o parte de él.

Es una película magnífica, de ritmo reposado para desembocar en un frenético final, que rehuye lo macabro pese a entrar de lleno en un terreno macabro. Recuerda tanto a El Sexto Sentido como a El Silencio de los Corderos, lo cual siempre está bien. A destacar lo simple y a la vez funcional y mágico de la producción. En ocasiones pareces estar ante una obra de teatro, donde guión y caras sobrellevan toda la intriga, que no es poca.

Confrontado al loco Kevin, el espectador se ve inmerso en un curioso ejercicio de ahora la compadezco, ahora le temo, muy bien llevado por parte de Shyamalan, pues tan sofisticado argumento corría serio peligro de devolverle al mundo de los anuncios de macarrones. Felizmente no ha sido así y la carrera de este importante cineasta recupera crédito para suscitar en nosotros esa pregunta que define a los directores con personalidad propia: ¿de qué será capaz Shyamalan el año que viene?

Autor: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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