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Cartelera Segovia: Los últimos Jedi

Por si no tuviéramos suficiente con lo de Cataluña, el Madrid-Barça, o a quién hay que echar de OT, llega ahora Los últimos Jedi, recibida con gran diversidad de opiniones. Desde los que la ven como una joya única y sobrecogedora, al Boyero, que directamente la tilda de “matraca”.

Uno es un fan de la saga desde 1978. Hasta las más malísimas, los episodios 1 y 2, me resultaron bien entretenidas y hasta el fin de mis días iré a ver las continuaciones que toquen ni que las dirija Pedro Almodóvar y las protagonice Aida Nízar (por ponerme en lo peor). Rogue One me gustó mucho, pero es un spin-off basado en el episodio cuatro y que, al parecer, introduce subsagas a alternar con la rama principal. El plan de la Disney es alumbrar una nueva Star Wars de la serie principal cada dos o tres años, alternada por otra subsaga desvinculada de la trama nuclear y ambientada en la revuelta contra el imperio o las aventuras de un joven Han Solo.

El Despertar de la Fuerza me satisfizo pero me dejó con cara de póker. Les recuerdo que se trataba de un episodio puente entre la generación de Solo, Leia y Luke, a la de Kylo y Rey. Por si solo, aquel episodio pintaba un buen cimiento para el renacimiento (tras la etapa oscura de los capítulos 1 al 3), pero poco más. Avisaba este servidor entonces que, además de Solo, había que dar pasaporte a Leia y Luke. Matar al padre para dar autonomía al hijo.

Con Los últimos jedi estas previsiones se han confirmado. La saga se dota de un nuevo y poderoso malvado, se matiza el dualismo grandilocuente de la Fuerza, se entra al detalle del universo Star Wars (y no solo panorámico, también político, la lucha de clases, por ejemplo), y se deja a la resistencia prácticamente en cuero vivo con un pequeño núcleo de protagonistas con la suficiente personalidad como para articular nuevas entregas corales, con historias segmentadas entre varias subtramas a converger en un mismo final, que junto al humor, son los mimbres de los guiones de Lucas.

Pero si hay que destacar algo en la nueva entrega es el empaque visual y el marco referencial cienciaficcionero. La batalla contra el acorazado galáctico con que se abre la cinta es eléctrica. La batalla en el planeta minero Crain, que recuerda al planeta helado de Hoth del Imperio Contraataca, tiene alguna de las imágenes con más sentido de la maravilla que yo haya visto. Hay también un giro en la arquitectónica general de la República Galáctica, se diría que de un mundo asimoviano, demasiado simple, se pasa a otro más New Wave, con puntos más maduros que parecen sacados de Batlestar Galactica (la serie). Por ponerle pegas, el regordete piloto Poe Dameron no tiene entidad y precisa de un perfil actoral con más épica, está pidiendo a gritos una muerte heroica ya. El storm-troper desertor Finn, tampoco me pirra. Rey mola y Benicio del Toro como DJ es una santa pasada. Pero ya se sabe, Lucas gusta de descubrir caras nuevas; a veces sale a veces no.

En definitiva: estoy razonablemente entusiasmado con el episodio VIII.

Autor: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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