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Cartelera Segovia: La reina de España

lareinadeespanapenelopePues tampoco está tan mal, la película de Fernando Trueba. No me creo ni media palabra sobre la efectividad real de todos estos descerebrados boicots que se hacen contra este o aquel, así que cuando con cierta mala sombra algunos digitales empezaron a contar el supuesto batacazo en taquilla de la última de Trueba me temí lo peor. Un pastelazo. El cine español funciona bien a golpe de boca a oreja de modo que si una comedia no produce ese efecto llamada por algo será.

Y ciertamente, La reina de España no tiene ni la mitad de la gracia que su predecesora, la Niña de tus ojos, y es lástima porque la situación de partida parece pintiparada para armar una potente comedia basada en los anacronismos de cartón piedra de aquellas superproducciones de Bronston que tantos buenos dólares dejaron en la Segovia de los 60 y que tienen en las fotos del Mesón de Cándido su más espectacular museo.

El argumento: 20 años después de que Macarena Granada rodase en la UFA aquel imposible sainete hispano-nazi y que acabó con el productor Fontiveros (Antonio Resines) en un campo de concentración, el equipo vuelve a reunirse bajo las órdenes de una especie de Cecil B. de Mille senecto para rodar una recreación de los amores de Isabel y Fernando. Para entonces Macarena Granada (Penelopé Cruz) es ya una internacional estrella de la Metro, todos los demás malviven en la mediocridad de la dictadura franquista.

La película entretiene. Mola ver el recorrido de los Jorge Sanz, Resines, Santiago Segura, Penélope Cruz (por ella no pasan los lustros), Neus Asensi y compañía. Como no podía ser de otra forma, hay algunos gags magníficos (especialmente los perpetrados por Sanz). Tiene ritmo y se deja ver. Hay un muy buen trabajo de escenografías, rememorando tanto el Valle de los Caídos como los platós de Cifesa y también como no podía ser de otra forma -hablamos de lo más granado de los comediantes del país- los actores están sobresalientes. De hecho, hay mucho en la película de auto-homenaje a una quinta de cómicos que descolló en los 80, con el propio Trueba, en comedias costumbristas la mar de graciosas y que piden más y mejores papeles en la industria actual.

Pero hasta ahí. Sales del cine pensando que han desperdiciado muy buenas ideas (y sobre todo, muy buena producción) al entremezclar géneros y derivar hacia una tragicomedia política con un humor algo viejuno. De algún modo, a La reina de España le sobra Barden, le sobra cine anti-franquista, y le falta Berlanga, le falta gracia y esperpento. En cierto modo es eso, la contraposición entre Juan Antonio Bardem y Berlanga. Ambos desvelaban las sombras del franquismo, pero mientras el uno se terminó perdiendo en un cine de tesis, demasiado obvio y discursivo, el segundo acertó de lleno dejando que las contradicciones pintasen por si solas el pathos y las infamias de una época.

Autor: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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