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Cartelera: Blade Runner 2049

Blade Runner 2049 es un peliculón de obligado visionado para los aficionado al cine y meritoria secuela de la original de 1982. Han pasado 30 años desde que el agente Deckard “retirase” al Nexus-6 levantisco, Roy. La humanidad sigue acosada por desastres ambientales y las cosas no han variado excesivamente. La Tyrrell Corp se arruinó tras sacar los Nexus-8, que detalle importante, no tenían limitaciones temporales, pero su lugar fue ocupado rápidamente por otro villano aún peor. Los replicantes son ahora seres obedientes e, incluso alguno, se dedica a “retirar” ejemplares de la defectuosa tirada de Nexus-8 que aún colean. Es el caso de Ryan Gosling, el protagonista, llamado a enfrentarse a una turbia investigación que le llevará a plantearse toda clase de dilemas existenciales.

El guión está bien, no en vano está firmado por Hampton Fancher, autor de la original. La secuela está muy bien encajada. Pero claro, no era plan volver al mismo universo cyberpunk de hombres alienados por una tecnología que les desborda, que creen utilizar y en realidad les arrincona más hacia la inhumanidad, hasta el punto de ser -los hombres- más robóticos que sus propias robóticas criaturas, náufragos de sociedades degeneradas por el consumismo.  De modo que el productor, Ridley Scot, se encomienda a la personal visión de Denis Villeneuve (autor de la aclamada La Llegada), que cambia los movimientos eléctricos de cámara, los convulsos planos de humanidad masificada, por bellos y grandilocuentes “fotones” de gran majestuosidad.  Y este nuevo punto de vista -y Harrison Ford– es el que salva la película, no sin algún que otro bostezo, ante la inacción del argumento, lo plano de la trama, la falta de pegada de los protagonistas, y el exceso de dilemática existencial.

Porque no nos engañemos, más vale Edward James Olmos, en un cameo insustancial pero brillante, que el tal Gosling o la recua de macizas, por no hablar del malo de 2049, que parece sacado del peor James Bond. No hay carisma actoral. Solvencia, si acaso.

Y aún así el resultado es notable, ya digo, básicamente por la grandilocuencia visual que Villeneuve le pone al reto. Añadan también no pocos guiños a la original, como la entrevista con el proverbial fabricante de ojos, o la prostituta que es un calco de Daryl Hannah. En definitiva, la apuesta estaba muy alta (pues hablamos de una de las 10 mejores películas de todos los tiempos) y con Blade Runner 2049 el aficionado queda satisfecho. No es lo mismo, la original gana por goleada, pero claro, la apuesta estaba muy, muy alta. Y solo con no decepcionar ya te aseguras unas buenas nominaciones a los Oscar. Es como la cerveza con alcohol o sin alcohol; se parecen pero la segunda no embriaga.

Autor: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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