web analytics

Cartelera: Alien Covenant y Guardianes de la Galaxia Vol. 2

Hoy ración doble de ciencia ficción de la buena. Con la primera entrega de Guardianes de la Galaxia se aprovechaba un verso suelto de la Marvel para generar una muy buena película del género. ¿Sus bazas? Un guión refrescante donde prima el humor con un razonable grado de intriga, sentido del ritmo, personajes sólidos, muy complementarios,  y sorprendentes contextualizaciones visuales con un intelegente uso de los efectos especiales. Ritmo, humor, entretenimiento y cierto sentido de la maravilla. Por supuesto, nada de honduras, nada de metafísica y explicaciones científicas de cuchufleta. Añadan a ello, un cierto regusto por lo ochentero, un guiño al espectador meláncolico cuarentón, con una estupenda banda sonora.

La segunda parte, Vol 2, es más de lo mismo. Los alicientes es que se ahonda en la cosmogonía de los Guardianes, con más tribus, con más densidad en el paisaje político, y sobre todo, el verdadero animador del cotarro (con permiso de la espectacular Zoe Saldaña) el niño arbusto Groot, futuro mito de la CF. Realmente divertida la contribución de este último personaje, susceptible de causar alguna situación verdaderamente carcajeante. Los guionistas lo sabían y han dado juego a Grood hasta el punto que su protagonismo en la cinta llega hasta los créditos finales (con sorpresa, así que no se vayan de la sala así sin más). Quitas al niño arbolito y la película se viene abajo como algo ya visto, sin sorpresas y previsible, pones al niño arbolito y, voilà, la película se convierte en un fresco y más que aconsejable divertimento.

Alien Covenant

Intrascendente en todo caso. Todo lo contrario que Alien Covenant, la sexta entrega de la saga, de nuevo con Ridley Scott a las riendas. Me pasa con esta película que no acabo de entender su relación con Alien Prometheus, que suponía un cambio de tercio en las aventuras del monstruo más chungo de la galaxia. Con Prometheus, Scott desplaza el protagonismo de la criatura (agotada ya su capacidad de susto) a sus creadores, los ingenieros, una raza semidivina que contamina mundos para convertirlos en colonias, usando para ello al Alien como ¿arma de guerra? El nexo entre Prometheus y Covenant se me antoja poco trabajado, o probablemente, condicionado al desarrollo posterior de la saga, que apunta a un Ingenieros + Aliens contra humanos.

Decía que frente al divertimento deliberado de Guardianes de la Galaxia, Covenant se enzarza en cuestiones relativas a la inteligencia artificial, si existe el creador, quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos (que cantaba Siniestro Total), pero bueno, bien. Sin sobrarse. Hay también mucho de autohomenaje a Ripley, a las escenas de escaleras de la Nostromo, pero poca tensión, poco miedo, poco pulso terrorífico. En compensación, las escenas espaciales, la grandiosidad de la nave extendiendo sus velas solares, son simplemente arrebatadoras. Otra cosa es el trasunto hard de toda buena historia de ciencia ficción, la verosimilitud científica. Ahí, poco que rascar.

En definitiva, con sus peros y aqueles, una meritoria continuación de una de las sagas de ciencia ficción más contundentes de todos los tiempos. Vale la pena.

Autor: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

Compartir en

Comenta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *