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Bodas de relumbrón en Cuéllar y Bernardos

Agosto en el pueblo. Las calles cerradas a cal y canto a las siete de la tarde en marzo, son ahora un hervidero, están los jubilados fijos y los hijos del pueblo, nietos del pueblo y hasta bisnietos. Cuadrillas de cincuentones que se reencuentran y los que lo serán dentro dentro de 30 años. El ambiente es perfecto para, bajo la excusa de recrear algún episodio legendario, embutirse en un traje de fraile, de mesnadero, dama de más o menos alcurnia, y ponerle color y varias cajas de botellines a la jornada.

Después de todo, esto es Castilla y donde no hay enterrado un cardenal prendieron a un rey. Se firmó tal tratado o se puso fin a tal otro. Y bodas regias.

El 3 de agosto de 2019 será recordado porque casaba por segundo año consecutivo Pedro "el Cruel" en Cuéllar con la muy noble dama Juana Castro. A la misma hora, en Bernardos, hacía lo propio María Coronel, de los Coronel de toda la vida (antes de su conversión, casa de Abraham Senior, el castellano más rico de su tiempo, dicen) con el viudo y emergente figura de la oligarquía segoviana Juan Bravo. También a la misma hora, en Aguilafuente, recreación del sinodal que dio pie al primer libro impreso en España.

Me fui para Bernardos por aquello de la novedad y para preparar el cuerpo de la que se nos viene encima. Dentro de dos años se celebra el 500 aniversario de Villalar, el mito por antonomasia del castellanismo político. Así que cada provincia se arrima a su comunero, Juan Bravo en el caso de Segovia, señor de Bernardos por vía matrimonial con María Coronel.

Hay ambientazo en el bonito pueblo de las pizarras. En la plaza un escenario sobre el que se representa en cuatro actos momentos clave en la vida de María Coronel, teatralizadas por el erudito local José Ubaldo Bernardos y escenificadas por medio centenar de vecinos, aunque hay otros tantos más o menos medievalizados pululando botellín en mano por la plaza. El sonido podría ser mejor, aún falta para llegar al virguerismo de Aguilafuente o el estándar profesional de Cuéllar, pero la historia mola.

Bravo en el cadalso. Aspecto de la plaza de Bernardo. Abajo, Sponsalia en Cuéllar.

Se nos recuerda a la familia Coronel, acristianada en 1492, y tan importante en la Comunidad de Ciudad y Tierra de Segovia. A la ciudad llega en 1504 un segundón de un clan potente, los Mendoza. Es Juan Bravo y tiene 21 años. No es hombre de fortuna pero sí de apellidos impresionantes. El clan le ha buscado novia de familia conversa y riquísima, Catalina del Río. El matrimonio permite a Juan Bravo irrumpir en el patriciado local, ir escalando puestos apuntalado en el poderío económico de la familia política. Por poner un simil, hoy Juan Bravo sería un político profesional, de los de 60.000€ en adelante, posición que en la época aparejaba, además, estar en el top de los ricos de Castilla. En 1519 Bravo enviuda y decide repetir maniobra con una prima de la fallecida, más rica si cabe, de 24 años (algo vieja para la época), María Coronel. La boda convierte al comunero en señor de Bernardos, un fortunón. Influencia política y económica que el nuevo rey, Carlos I, pone en riesgo con el desembarco de una corte flamenca, ávida de abrirse camino en las ricas ciudades castellanas. Sea como fuera, Bravo, regidor y jefe de la milicia, se alza contra el rey en un intento de reponer a Juana la loca. La cosa acaba en Villalar con cabezas rodando por el suelo.

Ayer en Bernardos, recordaron la historia de esta influyente familia, los Coronel, y de la viuda de Juan Bravo, que dos años después de Villalar recuperaba el señorío.

De Bernardos a Cuéllar

Tela también la historia de la boda de Pedro el cruel y Juana de Castro. Que nos retrotrae a la segunda mitad del siglo XIV. Peste negra, guerra sistematizada entre todo perro y gato, y la corona empeñada en poner coto a los grandes señores castellanos, en un pulso que abre la puerta a los Trastaámara y en el que juegan franceses, aragones, navarros, ingleses, portugueses y granadinos (para hacerse una idea, y además de "el cruel", los reyes de la época se apodaban "el malo", "el negro", "el bastardo" y en este plan). "Reynado todo susto", refiere el gran cronista del periodo López de Ayala. El cronista, pasó del partido borgoñón al Trastámara, así que cabe pensar que la negra aureola que rodea al último castellano de la casa de Borgoña esté un tanto distorsionada, no faltan historiadores que recuerdan que fue un rey ecuánime con el pueblo, al que se alió en su pugna con las grandes casas. Pero los hechos son los que son, mataba a diestro y siniestro, ya acuchillo, a cuerda o con veneno,  con especial predilección por los altos nobles del partido rival y sus hijos (tuvieran la edad que tuvieran).  Murió cuchillo en mano cuando traicionado por su ex-aliados el príncipe Negro fue conducido a una tienda donde le esperaba su archi-rival, Enrique de Trastámara, luego rey Enrique II.

Que lo fue por los pelos. Dicen que nada más verse en la tienda con Enrique, Pedro tiró de faca y se fue directo a por el Trastámara. Frisaba los 40 años y debía ser una bestia porque rápidamente se hizo con Enrique y solo la oportuna intervención de Duguesclin, sujetando de una pata al fogoso Pedro y soltando aquello de "ni quito ni pongo rey pero ayudo a mi señor", permitió al Trastámara revertir el trance y convertirse en rey castellano por arte de cuchillo.

Eso fue en 1369, quince años antes, en Cuéllar, el inquieto Pedro protagonizó otra de sonada. Con la mujer legítima encarcelada, Blanca de Borbón, requiere en matrimonio a Juana de Castro, viuda del Señor de Vizcaya y mujer de gran belleza. No se fiaba Juana del novio, y con razón, además del asunto de la mujer encarcelada, Pedro tenía amante oficial (María Padilla, reina en la sombra) y fama de no parar mientes en la materia (pretendió, sin éxito a otra María Coronel de Sevilla, tras saldar con éxito el sitio a la hermana, Inés). Pero el rey, encelado con Juana, mandó traer a Cuéllar a los obispos de Ávila y Salamanca que juraron que el matrimonio con Blanca era nulo. Hubo bodas sonadas pero el matrimonio duró lo previsible, unas pocas semanas, la leyenda dice que dos días. El papa de Roma, entonces en Aviñón, anuló la boda y mandó a capítulo a los obispos. Por segundo año en Cuéllar lo celebran con la teatralización Sponsalia.

Luego nos quejamos de los políticos de ahora...

Esponsales de Juan Bravo, galería de fotos

  • María Coronel y su tío Pablo
  • Familia de la novia
  • Familia del novio
  • Mesnada
  • Cesión de trajes de la coronación de Isabel
  • El rey Fernando, departe con el respetable
  • Color local
  • Más color local
  • Actores
  • Villalar en Bernardos

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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