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Becerradas y cabestros mentales

Por su propio bien, aconsejaría a los quintos 2019 de San Rafael que continúen con su tradicional becerrada, pero sin muerte. Después de todo, matar a estoque al becerro añade bien poco a la funcionalidad y diversión del festejo. Terminada la capea, ya en los corrales, y en ausencia de público y como está reglado, se sacrifica a la res y a la caldereta.

Sé que lo suyo es dejar a la gente que haga lo que quiera. Ser libre. Que te gustan los sacrificios ritualizados de animales, pues vas, que te disgusta la tortura pública de animales, no vas. Pero en realidad, el mundo ya no funciona así. Funciona por tormentas mediáticas, por espasmos de “me gustas” y memes impactando a escala global.

La polémica del animalismo enfrenta a dos sensibilidades, que a grandes rasgos responden al hombre urbano contra el hombre de campo (lo cual no quiere decir que todo urbanita deba adscribirse a la sensibilidad urbana o al revés). En la sensibilidad urbana, perdido ya el contacto mediato con lo natural, la relación con el animal es de hombre a mascota. En la sensibilidad campera la relación predominante es de hombre hacia bien productivo. Siendo yo de tierna edad y ante los ojos como platos del resto de nietos, mi abuelo sacó un cuchillo y sacrificó un ternero enfermo para ganarse unos duros de los que no se podía ni quería privar. También se hizo una alfombra con la piel del animal. Metía el cuchillo y me decía: “ves Luis, se hace así”. El creía que me estaba transmitiendo un conocimiento de lo más útil. Y lo es, o en mi caso, lo ha sido (cocino de restaurant). Mi hermana lloraba entre tanto en un rincón.

Esta relación antigua ha sido sustituida en el animalismo por la visión del animal como mascota. Nadie compra terneros en la ciudad. El perro, el animal totémico de esta nueva sensibilidad urbana y que se extrapola al resto del reino animal, son prolongaciones del ego. Convertimos a “Pachín” en un receptáculo de afecto. Un objeto de amor, y no solo se extrapola ese amor al resto del reino animal sino que se equipara al afecto que se pueda sentir por un amigo, un familiar. “Mi perro es mejor que muchos humanos”, dice un animalista. Lleva razón, su perro nunca prohibiría a los demás montar la fiesta como a uno le plazca.

Ambas visiones de lo natural son tradiciones que refieren a contextos distintos y contienen sus respectivas deformaciones. En el caso de mi abuelo era una economía frágil que aconsejaba cosificar al animal, endurecerse frente a la empatía ante el sufrimiento. En el caso de la mascota nos habla de las problemáticas afectivas del urbanita actual (otro tipo de sufrimiento).

Es totalmente injusto que una sensibilidad se imponga a la otra. Del mismo modo que un taurino debe respetar la relación mascotizante del animalista (y las incomodidades que comporta), el animalista debería resignarse a la relación cosificada imperante en un medio rural (y las imágenes sangrientas resultantes). Pero así son los tiempos modernos. Puro chalaneo emocional, puro marketing emocional de masas. Memes virales y reacciones infantiles, “me gusta”, “me indigna”, “lloro”, “río”. Así se construye la ideología hoy. Negándonos en redondo a salir de nosotros mismos y comprender al otro.

La becerrada de quintos de San Rafael es una fiesta con una determinada funcionalidad social. Además de para divertirse, fin último de toda festividad, tiene un algo de fin de la adolescencia, dejamos que los chavales monten su festejo emulando el del mundo adulto. De esta manera generan inercias de trabajo colectivo, colaboran, trabajan identidad social, gestionan. Muy útil para compartir, dentro de poco, trabajos colectivos de dinamización de la vida social del pueblo y mantener una identidad social que, en última instancia, actúa como red solidaria local. Y así es como uno, al final, proyecta su afecto a amigos, familia, vecinos; y no hacia a un perro. Compartiendo vivencias.

Resumo. En el debate de animalistas y defensores de las becerradas subyacen dos sensibilidades antagónicas pero perfectamente coexistentes. Ninguna de las cuales sería en sí misma superior intelectualmente a la otra salvo cuando una pretende imponerse a la otra “porque es mejor”. Eso es cabestrismo mental. Unilateralidad. Falta de respeto al otro. El mundo como lo siento, el mundo como debe ser.

Qué le vamos a hacer, chicos, ellos son más: la verdad es que el mundo perro gana al mundo toro. Pero por otra parte, vosotros no necesitáis para nada el estoque para mantener vuestra tradición. Así que yo os propongo que les digáis a estos cabestros que de acuerdo, que becerrada sin muerte si os piden perdón y os lo piden con educación. En cualquier caso, me encantará ir a la próxima fiesta de quintos el año que viene. Un abrazo.

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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13 Comentario

  1. Hombre, ya que no hay ‘mili’ (no estoy en contra de un servicio militar a la comunidad que me parece muy importante, sea obligatorio o no), que se entrenen porsi… 😉

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  2. Ha plasmado usted en este artículo, lo que es la sociedad de hoy… Todo se lleva al extremo y al “lo mío es mejor que lo tuyo”. De bien pequeños nos enseñaban, en Ética, que todo lo que se lleva a los extremos, es malo, sea lo que sea.

    Las fiestas deben adecuarse a los tiempos que corren y, como usted dice, no hace falta usar el estoque.

    A ver que opinan de esto los “animalistas”, pero hablo de esos que prefieren defender a un animal, en vez de defender a sus semejantes… No de los que cuidan y aman a los animales, pero de verdad, no de postureo.

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  3. La becerrada de quintos de San Rafael es una fiesta con una determinada funcionalidad social. Además de para divertirse, fin último de toda festividad, tiene un algo de fin de la adolescencia, dejamos que los chavales monten su festejo emulando el del mundo adulto. De esta manera generan inercias de trabajo colectivo, colaboran, trabajan identidad social, gestionan. Muy útil para compartir, dentro de poco, trabajos colectivos de dinamización de la vida social del pueblo y mantener una identidad social que, en última instancia, actúa como red solidaria local. Y así es como uno, al final, proyecta su afecto a amigos, familia, vecinos; y no hacia a un perro. Compartiendo vivencias”.

    Esto es para enmarcarlo, pero como se puede argumentar esto, con ese estilo de monitor de frente juventudes, estando torturando a un animal de forma salvaje a la vista de todos. Beodos de calimocho. Con ese jolgorio machuno y una falta de sensibilidad absoluta. Repugnante.

    Con estos espectáculos y estos argumentos no me extraña que lo que rodea a los festejos taurinos le queden dos días. Cae por su peso , la crueldad y el ensañamiento de un pobre animal no es tolerable para un país moderno.

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    • Si tanto te repugna, querido Rufi, lo que tienes que hacer es no ir a esos espectáculos. Así de fácil. Y así, cuando vaya poca gente a esos espectáculos, se dejarán de hacer, cayendo por su propio peso, ya que desaparecerá el toro de lidia, criado específicamente para esos espectáculos. Tu no te preocupes, hombre.
      A mi tampoco me gusta, y no voy, pero no quiero que se prohíban, como pide la calaña podemita-animalista radical.
      Preocúpate únicamente de esos buenos chuletones que os gustan a los podemitas-animalistas, que igual piensas que salen de echar una gota de agua en una pastilla.
      Tampoco veo a ningún “animalista” de esos que tanto les gustan las “performances” con sangre y banderillas, hacerlas cuando hace pocos días han matado degollados en la calle a miles de corderos. Con esa gente “pocos huevos”, ¿a que si? Eso si que es “de País moderno”.

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  4. Lo más triste de todo es que San Rafael sólo sea conocido, primeramente por la dichosa Travesía, que por cierto a fecha 30 de agosto de 2018 sigue como siempre con un tráfico igual que en enero, febrero, marzo… y así seguirá años y años. Y ahora por éste tema, que por cierto se ha visto no sólo en cualquier parte de España sino en cualquier parte del mundo porque ésto está en Youtube. Muy triste que un pueblo tan bonito como San Rafael sólo sea conocido por hechos de éste tipo. Y por cierto la Alcaldesa no la he visto salir en los medios para defender nada de esto

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    • JL echa un ojo al vídeo que ha colgado PACMA en Youtube, a lo mejor encuentras a la señora que mencionas, entre el público, sonriendo.

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      • Versión de 6’16”.

        En el 5’37”

        No parece muy preocupada por el evento.

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  5. Y es que el “progresismo” de algún Alcalde (Alcaldesa en este caso) va reñido con “el poder perder votos” si actúo como digo pensar…… Lo mismito que el gobierno actual del sorber y soplar al mismo tiempo… El cinismo y la hipocresía más absoluta…..
    Y los de la “secta” CENTAUREA qué opinan al respecto????

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  6. Yo propongo que para el año que viene, para cumplir la funcionalidad social y la diversión a la que se refiere, pueden meterle a usted dentro de la plaza, y que un grupo de gañanes borrachos le tiren del rabo, golpeen y acuchillen hasta que todo el público aplauda. Quizá así usted sentirá lo que sentía su hermana al ver al salvaje de su abuelo y corra a llorar en un rincón…

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    • No está mal pensado, Miguel 😉

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  7. Una barbaridad sin paliativos. Lo que tiene este caso de diferente es la extrema crueldad e inconsciencia de unos niñatos y de un pueblo casi entero con unas crías indefensas, asustadas, desesperadas, muertas de miedo, frente a una horda cobardes a los que les da lo mismo el sufrimiento ajeno ya sea por tener sus cerebros inundados de alcohol o por tenerlo vacíos de humanidad, empatía, compasión, racionalidad…decencia.
    En tu artículo hablas del pasado. Hablar del pasado es complicado, de tradiciones, de antiguas necesidades y realidades. Situaciones pasadas, siempre analizables, en nada justifican las atrocidades presentes. Esto no hay por donde cogerlo, Es una canallada pagada con dinero público, es hacer sufrir hasta lo indecible a unas criaturas inocentes sin más fin que alimentar un frenesí cruel y sangriento de un montón de …… (no hay palabra).
    Por otro lado, la alcaldesa de este pueblo, ha dicho que “todo estaba en orden”. Valiente cobardía de no enfrentarse a la realidad. No creo que los papeles establezcan el grado de borreguismo, crueldad, tasas de alcohol y drogas de los implicados, sumisión a los votantes sedientos de crueldad y sangre ajena. Seguro que los papeles no lo tasan, pero lo que esta señora debería pensar, en que como persona, como ser humano, su deber sería promover unas fiestas en las que no haya víctimas, ni crueldad. Si los niñatos quieren destrozar sus cerebros o sus hígados, allá ellos. El pueblo de San Rafael, o de El Espinar, debería ser un ejemplo y cambiar su cara ante el resto del mundo. Reconocer errores es de sabios. Empeñarse en defender cosas como ésta, es de ….

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    • Pues parece que aquella becerrada que tan bien e instructiva le parecía al autor infringió las normas legales que la regulan y todo ello delante de la autoridad municipal y de las fuerzas de seguridad que no lo impidieron.
      Pero de eso no hacemos artículos moralizantes.

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  8. Bien harían en no volver a hacer becerradas que no son nada más (y nada menos) que un acto de crueldad innecesaria hacia unos pobres animalillos.

    Alcaldesa y Ayuntamiento: no estaría mal que cambiarán su postura ante este tipo de actos y los erradicaran del municipio.

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