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Bandoleros en el Archivo Provincial

La existencia de bandoleros en Segovia durante el Siglo XIX quedó atestiguada por los procesos judiciales seguidos en el Corregimiento de Segovia (el equivalente hoy día a la Audiencia Nacional) de dos de los cuales se exhiben este mes los documentos en el Archivo Histórico Provincial. En uno de ellos aparece una turbadora firma, la de un tal Luis Candelas, del que se sospecha que pudiera ser el famoso bandolero madrileño. Los documentos pueden verse en el Archivo Histórico como “Tesoro oculto” del mes hasta el 12 de febrero.

Documento judicial con la firma de un tal Luis Candelas.

¿Actuó el famoso bandolero, Luis Candelas, como testigo en el juicio que se siguió en el Corregimiento contra otro “colega” de trabajo, Cándido Villagrois? En realidad no se sabe, pero ese nombre aparece en los documentos. Entre 1823 y 1826, el Corregimiento de Segovia, lo que hoy sería la Audiencia Provincial, juzgaba a Cándido Villagrois, miembro de una cuadrilla que robaba desde Villascatín hasta Ayllón. Se trataba de un bandolero a quien los guardias tuvieron muchas dificultades para localizar y detener, puesto que era muy escurridizo y contaba con varios escondites a lo largo y ancho de la provincia de Segovia.

Villagrois cayó en manos de la autoridad y fue encarcelado en 1825, siendo condenado por varios robos a la isla de La Gomera. Entre sus atracos figura un robo de varias caballerías con ayuda de sus compinches, acabando en la cárcel en 1824. Es decir, que el delito y la condena coinciden con la del famoso Luis Candelas, condenado también por robar caballerías y encarcelado entre 1824 y 1825.

Esta coincidencia abre muchas dudas, ya que en el juicio contra Villagrois uno de los testigos llamados a declarar es Luis Candelas, que firma su declaración de puño y letra. Se conoce el famoso bandolero madrileño había sido alumno de los Estudios de San Isidro de Madrid, por lo que sabía leer y escribir sin lugar a dudas, y que había sido condenado hacia 1824 por robar caballos. Por ello, aunque no se puede afirmar que Villagrois y Candelas se conocieran, ni que el ‘Candelas’ del pleito del Corregimiento de Segovia fuera el famoso Luis Candelas —cuyo nombre aparece en la actualidad en las Cuevas de la Cava Baja de Madrid— lo cierto es que la casualidad existe.

Es por estas coincidencias que el Archivo Histórico Provincial de Segovia invita a que quienes han estudiado el bandolerismo del siglo XIX, aporten luz sobre esta coincidencia; dos condenas, dos fechas paralelas y dos personajes posiblemente relacionados.

Un buen palo

El segundo documento que se expone es el juicio que tuvo lugar en 1818, derivado de la denuncia presentada en el Juzgado Municipal de la capital por Francisco Díez y otros por el asalto sufrido a la diligencia donde viajaban, al cruzar desde Madrid por el Puerto de Navacerrada. Los testigos, a preguntas del Juez, señalaron que fuero cinco hombres armados y “desfigurados” que vestían faja roja con rayas negras y que portaban alforjas. Los bandidos les hicieron bajar de la diligencia y robaron todo lo que se transportaba y tuviera valor. El golpe fue de lo más lucrativo para estos forajidos, ya que el coche traía a Segovia el pago de las tropas, tal como refería la Real Provisión que autorizaba el pago, y 5.000 reales en billetes.

Por su importancia documental e histórica, el Archivo ha seleccionado esta documentación como ‘Tesoro oculto’, y mantendrá expuestos estos procesos hasta el 12 de agosto, que podrán visitarse de lunes a viernes laborables de 9.00 a 14.00 horas.

Héroes del pueblo

La proliferación de los bandoleros en España durante el siglo XIX fue consecuencia de dos situaciones que se solaparon desde 1815; la crisis causada por la Guerra de la independencia y las Guerras Carlistas, así como los procesos de desamortización que expulsaron a jornaleros y peones de los campos que labraban en régimen de ocupación más o menos consentida. Guerras y desamortizaciones ‘echaron al monte’ a muchos que engrosaron las filas de las cuadrillas de bandoleros en todo el país.

La cultura popular ha ensalzado a estos personajes como héroes del pueblo llano, defensores contra el enemigo invasor francés y vengadores de los abusos de los poderosos. Esta popularización del héroe-bandolero alcanzó durante la segunda mitad del siglo XX a los llamados guerrilleros de la Guerra de la Independencia y se asimiló el concepto de guerrillero con el de bandolero, dotándolos a ambos de caracteres similares, siempre dentro de la figura heroica, patriota y nacionalista, llegando a entender como iguales al Empecinado o el Cura Merino y a Luis Candelas o a los 7 niños de Écija.

Author: Redacción

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