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Ba-lon-ces-to (o lo que sea que se gane)

Qué grande es el deporte y que bien nos adaptamos a él. Si hace unos días el comentario general era que “los de esa selección de baloncesto no van a ganar nada”, ahora resulta que “hemos ganado el mundial”. Somos así: criticamos y entorpecemos en lo posible al que lo intenta y nos subimos al carro si, pese a todo, logran algún éxito. Para colmo, los segovianos, expresión máxima de ese carácter, no queremos más, que hurgando en las biografías de los jugadores hay quien no ha tardado mucho en asegurar en las redes sociales que los hermanos Juancho y Wily Hernángómez resulta que tendrían ascendientes directos en Melque de Cercos. ¡Para qué queremos más confirmación! ¡Segovia ha ganado el mundial de baloncesto, no se hable más! Si llevamos toda la vida haciendo campeones, hombre y más en lo de la canasta, con un cuidado exquisito a nuestros equipos. Ya veo esa Gala del Deporte, esos premios Diputación provincial o del Centro Segoviano de turno y hasta algún paseo por el Ayuntamiento de la capital por algún motivo…

 

Aquí, ahora, nos estamos haciendo también expertos «de toda la vida» en Ba-lon-ma-no, que el personal es del Nava a muerte, como demuestra el desfile de autoridades nunca vistas en el pueblo para el primer partido en casa en la liga Asobal, donde, por cierto, permanecen invictos tras las dos primeras jornadas.

 

Caramba, que deportivo vengo hoy. Será que estoy impactado con la propuesta de la empresa Teknei para convertir a la Gimnástica Segoviana en Sociedad Anónima Deportiva, que aseguran que será la forma de acabar con ese sube baja entre Tercera y Segunda B y aspirar a cotas más altas y profesionales… A ver qué dicen los socios y si el Liverpool acepta jugar en la Albuera.

Bueno, a lo que me tira. O mucho cambian las cosas hoy mismo o también vamos a silabear sin remedio —salvo sorpresa que no se contempla y escribo tarde, que los señores mayores dormimos poco— eso de e-lec-cio-nes por falta de acuerdo entre partidos. Fíjese que me llegué a creer una vez eso de que la irrupción de nuevas fuerzas políticas obligaría al sano consenso tras enriquecedor diálogo…

Que los partidos nuevos se parecen mucho a los viejos parece tener demostración en Ciudadanos de Segovia, donde hay cabreo de los que sufrieron el “quítate tu para ponerme yo” —¡Ay, Celia Cruz, cuanto te añoro!— que a fin de cuentas es el A-B-C de la política en la que uno se mete para ocupar cargos —vale, cobrando, que el trabajo hay que pagarlo— y actuar desde ellos ¿No? Bueno, pues hay tensión entre los naranjas (y en los otros partidos ya le irán contando, que ya le digo que se parecen mucho) y lo han vuelto a mostrar en su última asamblea.

Hombre, hablando de partidos en problemas. Estos económicos. IU por los pleitos en los que participó contra Caja Segovia anda a la búsqueda de los 24.108 euros que les exigen los jueces por costas en el del Torreón de Lozoya y ya han iniciado de forma efectiva la campaña de cuestación… a ver qué sacan, que esto es como lo del deporte…

Mientras tanto, sus concejales en el Gobierno de la capital andan lanzando iniciativas llamativas. Por ejemplo, Ángel Galindo ha decidido que en los parques infantiles públicos no se fuma más y va a poner carteles de prohibición y estipular sanciones. No seré yo el que defienda el tabaco, que me costó mucho dejarlo, pero mire, a veces se juntan allí madres y padres no del todo compatibles empeñados en intervenir en las cuitas de sus niños y un cigarrito a tiempo quizá calme nervios en algunas ocasiones y evite otros males… Bueno, ya lo veremos.

La coalición de Gobierno PSOE-IU ya ha recibido algunas andanadas potentes desde la oposición cuestionando la fortaleza del pacto a la vista de los votos encontrados en la aprobación del famoso Peahis —tres lustros nada más en ponerlo en marcha—uno de los asuntos más importantes que se aprobarán este mandato, mientras Luquero y Galindo se empeñaban en dar normalidad a las “discrepancias lógicas entre socios”. En aquel debate pudimos escuchar a la portavoz de Cs, Noemí Otero, reconocer que de Urbanismo no entiende demasiado a la vez que agradecía a la concejala del ramo, Clara Martín, que se lo hubiera explicado antes del pleno… Bah, al final del mandato, todos expertos, incluso en retórica, que los juegos florales que mantuvieron en aquella sesión el popular José Luis Huertas y el socialista Miguel Merino animaron mucho al público. Catón, claro, se salió del teatro.

Bueno, la alcaldesa Luquero también tiene lo suyo, que en dos semanas ha tenido que dar cuenta de dos globos pinchados que se vendieron en su momento como rotundos éxitos: aquello del Parque comercial —con la ilusión que me hacía poder comprar en una sola tarde un equipo completo de golf, una encimera de cocina y un equipo completo de bricolaje en madera— que, además de generar 200 empleos iba a desarrollar a tope los terrenos de polígonos, que ahí siguen, con buenas hierbas para pasto; y la moto aquella de los autobuses autónomos y sin conductor por la ciudad subvencionados por Europa gracias a un proyecto —Saana se llamaba— que “tenía muy buena pinta”, según dijo un mes antes de elecciones la alcaldesa. Qué mala suerte, hombre.

Y hasta aquí. Le dejo que me tengo que preparar para “La Noche del Patrimonio”, una suerte, por la reiteración de esquemas, de “Noche de Luna Llena” pero en octubre, en el que la programación estrella es una visita guiada antes de una cena (espero que pantagruélica) para un grupo cerrado de 12 personas que puedan y quieran pagar 95 euros por barba por su disfrute en “un lugar especial” aún no desvelado.

No se preocupe. San Frutos está al caer y allí la sopa boba cuesta un euro, cuenco incluido, y esa noche, encima, se ilumina la Catedral un buen rato.

Author: Justo Verdugo

Justo Verdugo, segoviano de cierta edad es un observador de su entorno y un ávido consumidor de las noticias que se publican en cualquier soporte y lugar. Con periodicidad semanal, el autor resume sus conclusiones en esta sección, en la que todos los ciudadanos están invitados a opinar a través de sus comentarios.

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