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Ana Pastor: los últimos serán los primeros

Si alguna vez tienen un problemón con el protocolo, lo mejor es consultar con el señor obispo. No en vano, la iglesia católica es la institución viva más vieja de la historia. En su día se batió los cobres (y ganó) contra Hercúles y Zeus. La experiencia es un grado. Puestos a inaugurar tras casi treinta años de lío la pinacoteca (espectacular, por cierto) de la Dama de las Catedrales, ¿a quién invitar? Si es un ministro es un jardín, pues Silvia Clemente puede reclamar que es la dos del territorio y Clara Luquero la number one (al menos en la capital); si consejero ni te cuento, entonces son los diputados y senadores los que se rasgan las vestiduras. Herrera antes venía a estas cosas, pero ahora… (¿dónde andará?)

La cuestión es que la sala del Bajo Claustro, con sus 42 pinturas seleccionadas de lo mejor de la diócesis, Benson, Berruguete, Sánchez Coello… primorosamente restauradas y radiantes, bien que se merecen un VIP de la nacional. Así que discretamente en octubre se invitó a la presidenta del Congreso de los Diputados, Ana Pastor, después del rey y el presidente del Gobierno, la máxima autoridad del Estado sin discusión.

Además es de Zamora y extremadamente educada. Vale, no hace declaraciones, pero es la corrección personificada y puntual (¿oído?: puntual, y no como otras…). Como que a las ocho recién tocadas bajaba del coche oficial junto a la puerta de San Frutos para ser recibida en la calle por senadores y diputados, los tres, Escudero, Gordo y Postigo, ahí como clavos. Cuatro preguntas del tiempo, con la preceptiva declaración de “es un momento importante para la ciudad”, y educadas evasivas a preguntas políticas, como a diario tiene que lidiar con rufianes y beatrices, mejor no entrar.

Ana Pastor no se moja en el lodazal político del día a día. Lo suyo es la moderación. Curioso resulta que el leit motiv de su alocución ante las autoridades todas fuera la Transición y el poder de la moderación y el diálogo. A su lado, su compañero de trabajo en la mesa, Juan Luis Gordo, asentía. No en vano, ambos son versos sueltos en sus respectivas cuadras. Pastor, como la última de la era Rajoy, abonando un discurso bien alejado del “retorno a la crispación, vol II, al carajo con todo” que preconiza Casado. Y del ex jefe del socialismo segoviano qué les vamos a contar… Ambos están más allá del bien y del mal, perspicaces escrutadores (ahora) del interés general y abogados del consenso y de las causas perdidas. Es una pena.

Ya dentro, la Catedral es terreno sagrado, donde no rige la mundanal jerarquía del BOE.  Impera el protocolo canónico, y esta es otra, que en la Catedral el casero es Ángel García Revilla, el ganador de las recientes “elecciones” a deán, bien que la silla es del titular de la diócesis, César Franco, que cedió el deán el acompañamiento a Pastor en el besamanos de recepción y se aliaba con Clemente y Luquero en una discreta segunda fila. La elegancia paulina: los últimos serán los primeros. Lo que da que pensar que los primeros del besamanos -diputados y senadores- cargan con no poco pecado. Seguían concejales capitalinos, diputados provinciales y los canónigos, que en puridad, deberían estar antes que el brazo civil. Pero estamos en lo de antes, la nunca bien ponderada excelencia de la metodología de la humildad (cierta humildad, tampoco hay que pasarse). Cerrando, fuerzas y cuerpos de seguridad, trabajadores de la casa y los habituales en los vernisages culturales con derecho a pincho.

El museo del antiguo obispado, en marzo

Por lo demás, acto medido y espléndido para inaugurar un muy necesario aliciente de visita y disfrute de nuestra Catedral; la pinacoteca del Bajo Claustro, lo mejor de las sacristías de Segovia en radiantes y recién recuperados colores. Por ejemplo, la Inmaculada que recibe a los visitantes, una magnífica Nuestra Señora de aires renacentistas que, literalmente, se pudría en los altos de San Frutos, flamante tras desprenderse de la costra de varios siglos. Y así 42 tablas flamencas, cobres, dípticos, trípticos, y todo por tres modestos euros (gratis si se es de Segovia) que cuesta la entrada a la Catedral, probablemente, la más barata de España… Así no vamos bien, Don César.

Pues hay que hacer caja para el mucho patrimonio que queda. Próxima parada, será en marzo, inauguración del rehabilitado antiguo palacio episcopal, con la zona palaciega y colección de orfebrería sacra. Ya de camino a devenir un Medecis del Eresma, a César Franco le queda una asignatura de las gordas: el enlosado de la fachada principal, cerrado a cal y canto no se sabe muy bien por qué.

Recorrido del cortejo inaugural. García Revilla recibe a Ana Pastor. Foto de familia a la entrada de la nueva pinacoteca.

Author: Luis Besa

Luis Besa. Periodista,

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3 Comments

  1. Que gran Presidenta del Gobierno sería Doña Ana Pastor.

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    • Pues es posible que sí Calimocho. Aunque seguro que las feministas no la quieren por ser del PP.

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  2. Cita textual: “Ambos son versos sueltos en su respectivas cuadras…”

    Ahí le ha dado redactor, joer qué bueno.

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