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Absueltos los dos acusados de matar a su hermano en Aldehuelas

No fueron ellos. El jurado formado por seis hombres y tres mujeres han encontrado “no culpables” tanto a Miguel Ángel como a Javier Cuesta del asesinato de su hermano Cecilio, acaecido en 2011 en Aldehuelas de Sepúlveda cuando este último tenía 56 años.  El juez de la Audiencia de Segovia, Ignacio Pando, decretaba la inmediata absolución de los dos acusados, exonerados así de la acusación de delito de homicidio que ha pesado sobre ellos durante siete años.

Los hermanos Cuesta reciben del presidente de la Audiencia el fallo absolutorio.

Siete años de calvario personal y económico. Fue el 30 de noviembre de 2011 que Cecilio Cuesta fallecía en un hospital de Valladolid a resultas de diversas heridas, especialmente una que le supuso una fractura de cráneo. La Guardia Civil, atendiendo al testimonio del herido durante sus últimas horas y que incriminaba a los dos hermanos, detenía a Miguel Ángel y Javier, manteniendo al primero, pastor de oficio y que vivía con el fallecido en el pequeño pueblo de Segovia, casi un mes en prisión preventiva.

En realidad, y como ha quedado claro durante la vista, la única “prueba” contra los hermanos era precisamente ese testimonio, refrendado por personal sanitario que atendió a Cecilio en sus últimas horas. Pero nada más, ni huellas, ni rastros biológicos, ni testigos, ni siquiera una idea clara sobre cuál pudo ser el móvil o el arma del crimen; un garrote, sostenía la fiscalía, un garrote que no se encontró.

Frente al relato de la acusación, las defensas han impuesto las coartadas de los acusados. “Tenemos las llamadas de mi móvil desde Madrid en los días en que se supone que estaba en Aldehuela, incluso cintas de un supermercado en el que estaba comprando”, explicaba Javier. Su hermano Miguel Ángel, y principal sospechoso, reconoció haber visto por la mañana al hermano con una herida en la cabeza, herida que según explicó, el fallecido reconoció haberse infligido cortando leña. Cuando volvió de pastorear el ganado se encontró a su hermano en la cama, en muy mal estado, llamando entonces a los servicios de emergencias.

Los hermanos achacan el testimonio incriminatorio del hermano, por un lado, a la insistencia de la Guardia Civil de Sepúlveda al interrogar a Cecilio; por otro, al estado de confusión crónica del fallecido. Retirado del cuerpo de policía por problemas de alcoholismo “nuestro hermano era un borracho crónico, un enfermo, estaba muy mal el pobrecito, y los únicos que le ayudábamos éramos yo y sobre todo Miguel Ángel. No hay derecho a los que nos han hecho”, explican.

Aunque se ha considerado probado con matices que los golpes no fueron accidentales, para los dos absueltos la cosa está clara. “Es una casa vieja. Creemos que se cayó por las escaleras, los golpes en los brazos parecen ser de protegerse en una caída. Él estaba siempre bebido. Se debió caer, volvió a la cama y se murió”, insisten los hermanos. Los forenses de la acusación señalaron que la herida mortal causante del traumatismo craneal, en el lateral del cráneo, no responde a las resultantes de una caída, que suelen ser frontales. Los hermanos, sin embargo, insisten y destacan que las pruebas forenses se hicieron con posterioridad a que los médicos de Valladolid interviniesen en el intento de salvar a Cecilio.

“No culpables”

El 4 de octubre, por la tarde, el jurado se reunía por última vez con el juez Pando, que les facilitó un cuestionario de 16 preguntas en las que se desglosaban los principales indicios incriminatorios. En cada apartado los jurados debían señalar si consideraban los diferentes argumentos “hechos probados” o no. Los relativos a la participación de los hermanos se consideraron “no probados”, y en consecuencia, “no culpables” a los acusados. “¿Saben las consecuencias de lo expuesto por el jurado?”,  les preguntó el juez.”Sí, que quedamos absueltos”, respondió Javier, el hermano mayor y que durante los cuatro días del juicio ha ejercido de portavoz. “Han declarado «no probado» que agrediesen a su hermano, el que les absuelve soy yo”, rectificó el presidente de la Audiencia Provincial, para a continuación elogiar Pando “la detallada motivación del jurado”. A los acusados, un escueto, “pueden irse”.

Falta ahora redactar la sentencia que será entregada a las partes con los detalles jurídicos.

 

Author: Redacción

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